Leibniz: Mónadas, Teodicea y el Mejor de los Mundos Posibles

Imagina un universo compuesto por una infinidad de puntos de vista, cada uno de ellos un alma minúscula que, sin mirar nunca por la ventana, refleja dentro de sí el cosmos entero — y que, sin embargo, está en perfecto acuerdo con todos los demás, como si cada reloj de un vasto salón hubiera sido ajustado de una vez para marcar la misma hora por toda la eternidad. Ese es el mundo de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716): el último gran sabio universal de la modernidad — matemático, lógico, jurista, diplomático, historiador y teólogo — que intentó la más ambiciosa de las síntesis, reconciliar la ciencia mecánica de su tiempo con una metafísica de las sustancias y con la teología cristiana. Su filosofía es, a la vez, uno de los sistemas más coherentes jamás construidos y uno de los puentes que enlazan a Aristóteles con la lógica matemática del siglo XX. ...

Spinoza y el Panteísmo Racional: Deus sive Natura, Monismo y Conatus

Existe un filósofo que, escribiendo en latín en una pequeña casa de La Haya en el siglo XVII, formuló una de las visiones del mundo más radicales que la filosofía occidental ha producido jamás — y lo hizo bajo la forma improbable de un tratado de geometría. Ese filósofo es Baruch (Bento) de Spinoza (1632–1677), y el tratado es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente en el año de su muerte. En poco más de doscientas páginas, organizadas en definiciones, axiomas, proposiciones y demostraciones, Spinoza propone simultáneamente una metafísica del absoluto, una teoría de los afectos humanos, una psicología del conocimiento y una ética de la libertad. Su influencia atraviesa tres siglos — Lessing, Goethe, Hegel, Marx, Nietzsche, Deleuze, Antonio Damasio — y su nombre aún funciona, en la historia de la filosofía, como cifra de una decisión intelectual: pensar a Dios, la naturaleza y al ser humano como expresiones de una única realidad. ...

Cogito ergo sum: El Fundamento Cartesiano y la Certeza del Yo Pensante

Pocos momentos en la historia de la filosofía pueden compararse, en radicalidad y consecuencia, con aquel en que René Descartes, recluido en su estufa holandesa, descubre que el acto mismo de dudar encierra en sí una certeza inquebrantable: quien duda, piensa — y quien piensa, existe. El cogito — formulado de maneras ligeramente distintas en tres obras capitales — se convirtió no solo en el punto de partida de la filosofía cartesiana, sino en el acto fundacional de toda la filosofía moderna. A partir de él, la subjetividad humana se instaló en el centro de la investigación filosófica y allí ha permanecido, bajo formas diversas, durante cuatro siglos. ...

Maréchal y el Punto de Partida de la Metafísica — Cuaderno II: Racionalismo y Empirismo antes de Kant

Este es el segundo de cinco artículos dedicados a la obra de Joseph Maréchal (1878–1944), Le point de départ de la métaphysique. En el artículo anterior recorrimos el Cuaderno I, que trazó el arco histórico desde los presocráticos hasta la síntesis tomista, mostrando cómo la tradición clásica articuló una epistemología realista en la que el intelecto tiene acceso a la realidad extramental. Ahora llegamos al Cuaderno II, donde Maréchal examina el período moderno anterior a Kant: el gran debate entre racionalismo y empirismo que redibujó completamente el mapa del problema filosófico del conocimiento. ...

Baruch Spinoza (Benedicto de Spinoza)

Baruch Spinoza (Benedicto de Spinoza) Nacido en Ámsterdam en 1632, en una familia de judíos sefardíes de origen portugués que había huido de la Inquisición, Baruch Spinoza recibió formación rabínica, pero sus ideas pronto lo pusieron en rumbo de colisión con la comunidad: en 1656 fue objeto de un herem (excomunión) de rara severidad. Rechazó cátedras y honores para preservar su independencia de pensamiento y se sostuvo humildemente puliendo lentes ópticas. Murió joven, en 1677, y sus obras principales —entre ellas la Ética— se publicaron solo tras su muerte. Es considerado el más radical de los racionalistas del siglo XVII. ...

Gottfried Wilhelm Leibniz

Gottfried Wilhelm Leibniz Nacido en Leipzig en 1646, Gottfried Wilhelm Leibniz fue el último gran sabio universal: a la vez filósofo, matemático, lógico, físico, jurista, historiador y diplomático. Inventó —independientemente de Newton— el cálculo infinitesimal, cuya notación aún usamos, concibió la aritmética binaria que está en la base de la computación y diseñó máquinas de calcular. Pasó buena parte de su vida al servicio de la casa de Hannover y murió en 1716, dejando una obra dispersa en miles de cartas y pocos libros publicados. Filosóficamente, buscó la gran reconciliación entre la ciencia moderna, la tradición metafísica y la fe. ...

René Descartes

René Descartes A menudo llamado “padre de la filosofía moderna”, René Descartes nació en 1596 en La Haye, en la región francesa de la Turena, y se formó en el riguroso colegio jesuita de La Flèche. Insatisfecho con el saber libresco, se alistó como voluntario en los ejércitos de la Guerra de los Treinta Años; fue en ese período, según su propio relato, cuando en 1619 vislumbró un método universal capaz de dar a la filosofía la misma certeza que la matemática. Vivió la mayor parte de su vida productiva en Holanda y murió en 1650 en Estocolmo, adonde había sido invitado a instruir a la reina Cristina de Suecia. Fue además un gran matemático: la geometría analítica y el sistema de coordenadas que lleva su nombre son creaciones suyas. ...

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