Leibniz: Mónadas, Teodicea y el Mejor de los Mundos Posibles
Imagina un universo compuesto por una infinidad de puntos de vista, cada uno de ellos un alma minúscula que, sin mirar nunca por la ventana, refleja dentro de sí el cosmos entero — y que, sin embargo, está en perfecto acuerdo con todos los demás, como si cada reloj de un vasto salón hubiera sido ajustado de una vez para marcar la misma hora por toda la eternidad. Ese es el mundo de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716): el último gran sabio universal de la modernidad — matemático, lógico, jurista, diplomático, historiador y teólogo — que intentó la más ambiciosa de las síntesis, reconciliar la ciencia mecánica de su tiempo con una metafísica de las sustancias y con la teología cristiana. Su filosofía es, a la vez, uno de los sistemas más coherentes jamás construidos y uno de los puentes que enlazan a Aristóteles con la lógica matemática del siglo XX. ...