La ética de Kant: el imperativo categórico, el deber y la autonomía de la voluntad

En un mundo donde las buenas acciones producen resultados desastrosos y las acciones viles generan prosperidad, ¿qué puede llamarse todavía bueno sin reservas? Immanuel Kant respondió esa pregunta con una claridad que perturbó la filosofía moral durante más de dos siglos: solo la buena voluntad merece el título de bien incondicionado. No el talento, no el valor, no siquiera la felicidad, pues todos esos bienes pueden orientarse hacia fines perversos. Solo la voluntad que actúa por puro respeto a la ley moral, con independencia de sus consecuencias, posee valor moral en sí misma. A partir de esta intuición inaugural, Kant construyó, en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) y en la Crítica de la razón práctica (1788), la arquitectura ética más ambiciosa y más discutida de la modernidad. ...

Leibniz: Mónadas, Teodicea y el Mejor de los Mundos Posibles

Imagina un universo compuesto por una infinidad de puntos de vista, cada uno de ellos un alma minúscula que, sin mirar nunca por la ventana, refleja dentro de sí el cosmos entero — y que, sin embargo, está en perfecto acuerdo con todos los demás, como si cada reloj de un vasto salón hubiera sido ajustado de una vez para marcar la misma hora por toda la eternidad. Ese es el mundo de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716): el último gran sabio universal de la modernidad — matemático, lógico, jurista, diplomático, historiador y teólogo — que intentó la más ambiciosa de las síntesis, reconciliar la ciencia mecánica de su tiempo con una metafísica de las sustancias y con la teología cristiana. Su filosofía es, a la vez, uno de los sistemas más coherentes jamás construidos y uno de los puentes que enlazan a Aristóteles con la lógica matemática del siglo XX. ...

Spinoza y el Panteísmo Racional: Deus sive Natura, Monismo y Conatus

Existe un filósofo que, escribiendo en latín en una pequeña casa de La Haya en el siglo XVII, formuló una de las visiones del mundo más radicales que la filosofía occidental ha producido jamás — y lo hizo bajo la forma improbable de un tratado de geometría. Ese filósofo es Baruch (Bento) de Spinoza (1632–1677), y el tratado es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente en el año de su muerte. En poco más de doscientas páginas, organizadas en definiciones, axiomas, proposiciones y demostraciones, Spinoza propone simultáneamente una metafísica del absoluto, una teoría de los afectos humanos, una psicología del conocimiento y una ética de la libertad. Su influencia atraviesa tres siglos — Lessing, Goethe, Hegel, Marx, Nietzsche, Deleuze, Antonio Damasio — y su nombre aún funciona, en la historia de la filosofía, como cifra de una decisión intelectual: pensar a Dios, la naturaleza y al ser humano como expresiones de una única realidad. ...

Cogito ergo sum: El Fundamento Cartesiano y la Certeza del Yo Pensante

Pocos momentos en la historia de la filosofía pueden compararse, en radicalidad y consecuencia, con aquel en que René Descartes, recluido en su estufa holandesa, descubre que el acto mismo de dudar encierra en sí una certeza inquebrantable: quien duda, piensa — y quien piensa, existe. El cogito — formulado de maneras ligeramente distintas en tres obras capitales — se convirtió no solo en el punto de partida de la filosofía cartesiana, sino en el acto fundacional de toda la filosofía moderna. A partir de él, la subjetividad humana se instaló en el centro de la investigación filosófica y allí ha permanecido, bajo formas diversas, durante cuatro siglos. ...

Idealismo filosófico: de Platón a Hegel — Principales vertientes y críticas

Pocas tradiciones filosóficas atraviesan la historia del pensamiento occidental con tanta persistencia como el idealismo. Desde la Teoría de las Formas de Platón hasta el sistema absoluto de Hegel, pasando por el inmaterialismo de Berkeley y el criticismo kantiano, la tesis de que la realidad es, en última instancia, constituida o condicionada por el pensamiento, la mente o el espíritu reaparece bajo formas radicalmente diversas. Este artículo examina las principales vertientes del idealismo filosófico — sus premisas, sus argumentos, sus diferencias internas — y las críticas decisivas que le fueron dirigidas por Marx, Russell y Moore. ...

La Sustancia en la Filosofía: De Aristóteles a Heidegger — Historia de un Concepto Fundamental

Pocos conceptos han atravesado la historia de la filosofía occidental con tanta persistencia — y tantas metamorfosis — como el de sustancia. Del griego ousia al latín substantia, de la forma aristotélica a la mónada leibniziana, de la res cogitans cartesiana al sustrato desconocido de Locke, este término sirvió de eje para las más decisivas cuestiones metafísicas: ¿qué existe realmente? ¿Qué permanece bajo el cambio? ¿Qué es una cosa con independencia de sus propiedades? ...

La Estética de Schopenhauer: la Jerarquía de las Artes y la Música como Espejo de la Voluntad

Existe una experiencia que casi todos hemos tenido y que muy pocos pueden explicar: escuchar una pieza musical — una sinfonía de Beethoven, un adagio de Mozart, un acorde inesperado en cualquier canción — y sentir algo que no se traduce en palabras. No es alegría, no es tristeza, no es ninguna emoción que podamos nombrar. Es como si la música tocara una capa de nuestra existencia que está por debajo del lenguaje, por debajo del pensamiento, por debajo de todo lo que llamamos “yo”. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué la música nos conmueve de un modo que la pintura, la poesía y la escultura — por bellas que sean — nunca logran replicar del todo? ...

Nietzsche y el Nihilismo: Qué Diría el Filósofo del Martillo sobre el Mundo Contemporáneo

Friedrich Nietzsche murió en 1900, pero parece haber escrito sus libros para el siglo XXI. El filósofo alemán que proclamó “Dios ha muerto” no estaba celebrando — estaba lanzando un sombrío diagnóstico sobre lo que ocurre cuando una civilización entera pierde el cimiento que organizaba sus valores. En el mundo contemporáneo, ese diagnóstico resuena con una precisión desconcertante: vivimos en una era de crisis de sentido, de valores en colapso, de nihilismo difuso que se esconde bajo capas de entretenimiento digital, redes sociales y consumismo. Nietzsche no solo predijo este escenario — lo describió en detalle. ...

Adam Smith

Adam Smith Filósofo moral y economista escocés, considerado el padre de la economía política moderna. Figura central de la Ilustración escocesa y amigo íntimo de Hume. Su obra combina una ética basada en el sentimiento con la teoría del mercado. Antes de hacerse conocido como teórico de la economía, Smith fue profesor de filosofía moral en la Universidad de Glasgow, y es desde esa cátedra donde se forma el núcleo de su pensamiento. En La teoría de los sentimientos morales (1759) parte de una pregunta típicamente ilustrada: ¿cómo seres movidos por sus propios intereses llegan a emitir juicios morales y a preocuparse por los demás? La respuesta está en la simpatía — no un sentimiento de lástima, sino la capacidad de imaginarse en la situación ajena — y en el “espectador imparcial”, instancia interior que nos lleva a juzgar nuestra conducta como la juzgaría un observador bien informado y desinteresado. La moral, para Smith, no deriva de una razón abstracta ni de mandamientos externos, sino de esa red de afectos y juicios recíprocos que sostiene la vida social. ...

Baruch Spinoza (Benedicto de Spinoza)

Baruch Spinoza (Benedicto de Spinoza) Nacido en Ámsterdam en 1632, en una familia de judíos sefardíes de origen portugués que había huido de la Inquisición, Baruch Spinoza recibió formación rabínica, pero sus ideas pronto lo pusieron en rumbo de colisión con la comunidad: en 1656 fue objeto de un herem (excomunión) de rara severidad. Rechazó cátedras y honores para preservar su independencia de pensamiento y se sostuvo humildemente puliendo lentes ópticas. Murió joven, en 1677, y sus obras principales —entre ellas la Ética— se publicaron solo tras su muerte. Es considerado el más radical de los racionalistas del siglo XVII. ...

Blaise Pascal

Blaise Pascal Matemático, físico y filósofo francés. Genio precoz (inventó la calculadora mecánica a los 19 años); se convirtió al jansenismo tras su “noche de fuego” (1654). Su filosofía es una apuesta existencial y un enfrentamiento con la razón de los libertinos. Conceptos clave La apuesta (la pari de Pascal): argumento pragmático sobre la creencia en Dios. Si Dios existe y crees — ganancia infinita; si no existe y crees — pérdida finita. Si existe y no crees — pérdida infinita. La razón prudente apuesta por Dios — aunque sin prueba racional “El corazón tiene sus razones que la razón no conoce”: hay un orden del corazón — intuición, amor, sentimiento — irreductible a la lógica demostrativa de Descartes Miseria y grandeza del hombre: el hombre es un roseau pensant (junco pensante) — frágil como la naturaleza, pero su grandeza reside en pensar; más noble que el universo porque sabe que muere Los dos infinitos: entre el gran infinito (cosmos) y el pequeño infinito (átomo), el hombre se sitúa en el medio — sin fundamento firme ni en las ciencias ni en la metafísica Diversión (divertissement): el hombre huye del enfrentamiento consigo mismo mediante la agitación — el aburrimiento revela la miseria humana que la diversión oculta. Crítica de la superficialidad social Crítica al cartesianismo: el método de Descartes es útil en las ciencias, pero ilusorio como fundamento para la fe o la moral; “Descartes inútil e incierto” Jansenismo: corriente católica que enfatizaba la gracia irresistible de Agustín; Pascal defendió Port-Royal en las Cartas provinciales contra los jesuitas Influenciado por Santo Agostinho — gracia, pecado, predestinación Montaigne — escepticismo, miseria humana (punto de partida y adversario) Descartes — racionalismo (crítica) Pirronismo antiguo — el escepticismo como arma apologética Influyó en Kierkegaard — apuesta, paradoja, subjetividad de la fe Existencialismo — angustia y condición humana Apologética cristiana moderna Teoría de la decisión y teoría de juegos (la apuesta como precursora) Obras Cartas provinciales (1656–1657); Pensamientos (póstumos, 1670 — fragmentos de una apología inconclusa); Tratado sobre el triángulo aritmético (1654). ...

David Hume

David Hume Figura central de la Ilustración escocesa, David Hume nació en Edimburgo en 1711. Publicó siendo muy joven su Tratado de la naturaleza humana (1739-40), obra que, en sus propias palabras, “cayó muerta al nacer de la imprenta” y solo sería reconocida mucho después. Su fama de escéptico en materia de religión le costó las cátedras universitarias a las que aspiraba; se ganó la vida como bibliotecario, secretario diplomático y, sobre todo, como ensayista e historiador de gran éxito. Hombre de temperamento sereno y afable —“le bon David”—, murió en 1776 afrontando la muerte con la tranquilidad de un sabio. ...

Denis Diderot

Denis Diderot Denis Diderot (1713–1784) es una de las figuras más complejas y prolíficas de la Ilustración francesa. Hijo de un cuchillero de Langres, estudió en París, atravesó décadas de vida intelectual tumultuosa y fue el principal responsable de la concepción y ejecución de la Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers (1751–1772), que co-editó junto a Jean le Rond d’Alembert. El proyecto reunió a las grandes inteligencias del siglo — Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Turgot — con el objetivo de reunir, sistematizar y difundir el saber humano, poniéndolo al servicio de la razón y de la crítica a las supersticiones. Perseguida por la censura real y por la Iglesia, la empresa es el monumento mayor del espíritu enciclopedista y de la fe ilustrada en el poder transformador del conocimiento. ...

Francis Bacon

Francis Bacon “Padre del empirismo” y de la ciencia experimental moderna. Lord Canciller de Inglaterra; cayó en desgracia por corrupción. Su proyecto fue renovar el conocimiento reemplazando el Organon de Aristóteles por un nuevo método inductivo-experimental. Bacon escribe en el paso del Renacimiento a la modernidad, en un momento en que la filosofía natural seguía dominada por el aristotelismo escolástico transmitido por las universidades. Contra esa tradición, diagnostica que el conocimiento heredado se había vuelto estéril: muy hábil para disputar y clasificar, pero incapaz de producir obras útiles y de ampliar el dominio humano sobre la naturaleza. El problema central, para Bacon, no era la falta de inteligencia, sino la falta de un método correcto. La lógica silogística de Aristóteles, en su lectura, solo reorganiza nociones confusas ya contenidas en las palabras, sin garantizar que esas nociones correspondan a las cosas; por eso sirve para ganar debates, no para descubrir verdades nuevas sobre el mundo. En respuesta, Bacon propone una “Gran Instauración” (Instauratio Magna) del saber, un nuevo comienzo que parte de la experiencia ordenada y de la observación metódica en lugar de la autoridad de los antiguos. ...

Friedrich Wilhelm Joseph Schelling

Friedrich Wilhelm Joseph Schelling El más versátil de los idealistas alemanes; su pensamiento atravesó múltiples fases radicalmente distintas. Influyó directamente en el Romanticismo y anticipó el Existencialismo. Nacido en Leonberg, Württemberg, en 1775, Schelling estudió en el Stift de Tubinga junto a Hegel y Hölderlin, donde el entusiasmo por la Revolución Francesa y la filosofía kantiana moldeó a toda una generación. Con apenas veinte años publicaba ya textos de notable originalidad, y en 1798 asumió una cátedra en Jena — epicentro intelectual del idealismo y el Romanticismo alemán. Ese ambiente lo convirtió en interlocutor directo de Fichte, Goethe y los hermanos Schlegel, consolidando su reputación como el filósofo más prometedor de su época. ...

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stuttgart en 1770 y estudió en el seminario de Tubinga junto a Hölderlin y Schelling. Joven entusiasta de la Revolución Francesa, vio en Napoleón —a quien divisó a caballo en Jena, en 1806— el “alma del mundo” en marcha. Tras años como preceptor, periodista y director de instituto, llegó a las cátedras de Heidelberg y, sobre todo, Berlín, donde se convirtió en el filósofo más influyente de la Alemania de su tiempo, hasta su muerte en 1831. Su obra es el sistema más ambicioso de la historia de la filosofía: lógica, naturaleza, espíritu, historia, arte y religión articulados como momentos de un único proceso. ...

George Berkeley

George Berkeley Filósofo irlandés nacido en 1685 y más tarde obispo anglicano de Cloyne, George Berkeley produjo sus obras filosóficas más importantes siendo muy joven, antes de los treinta años. Hombre de fe y de acción, llegó a cruzar el Atlántico con el proyecto de fundar un colegio en las Bermudas para las colonias americanas. Se le recuerda como el segundo gran nombre del empirismo británico, entre Locke y Hume — y el más sorprendente de los tres, por llevar el empirismo a una conclusión radical: que la materia no existe. ...

Gottfried Wilhelm Leibniz

Gottfried Wilhelm Leibniz Nacido en Leipzig en 1646, Gottfried Wilhelm Leibniz fue el último gran sabio universal: a la vez filósofo, matemático, lógico, físico, jurista, historiador y diplomático. Inventó —independientemente de Newton— el cálculo infinitesimal, cuya notación aún usamos, concibió la aritmética binaria que está en la base de la computación y diseñó máquinas de calcular. Pasó buena parte de su vida al servicio de la casa de Hannover y murió en 1716, dejando una obra dispersa en miles de cartas y pocos libros publicados. Filosóficamente, buscó la gran reconciliación entre la ciencia moderna, la tradición metafísica y la fe. ...

Immanuel Kant

Immanuel Kant Nacido en Königsberg, en Prusia Oriental, en 1724, y sin haberse alejado jamás de su ciudad natal, Immanuel Kant llevó la vida metódica de un profesor universitario —tan regular, dice la tradición, que los vecinos ponían en hora sus relojes según su paseo diario—. Fue, según su propia expresión, la lectura de Hume la que lo “despertó del sueño dogmático” y lo llevó a una larga década de silencio, al cabo de la cual publicó, ya con 57 años, la monumental Crítica de la razón pura (1781). Su obra cierra y a la vez refunda la Modernidad, mediando la disputa entre el racionalismo de Descartes y el empirismo de Hume. ...

Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau Nacido en Ginebra en 1712 y huérfano de madre desde el nacimiento, Jean-Jacques Rousseau fue en gran parte autodidacta y llevó una vida errante antes de despuntar en París, donde trató a los enciclopedistas, de quienes acabaría distanciándose estrepitosamente. La consagración llegó en 1750, al ganar el concurso de la Academia de Dijon con un discurso que ya anunciaba su tesis más provocadora: que las artes y las ciencias, lejos de perfeccionar al hombre, corrompen las costumbres. Perseguido tras la publicación del Emilio, condenado y forzado al exilio, terminó su vida atormentado, en 1778, dejando las Confesiones. Es el gran crítico de la Ilustración desde dentro de la propia Ilustración. ...

[email protected]
Sobre Nosotros · Contacto · Política de Privacidad · Términos de Uso