Período: siglo XVI–presente | Contexto: Colonización portuguesa y enseñanza jesuítica, Imperio, República, universidad moderna (USP, 1934), dictadura militar y redemocratización
Panorama
La historia de la filosofía en Brasil es, en gran medida, una historia de recepción: doctrinas europeas — escolástica, eclecticismo francés, positivismo, germanismo, fenomenología, estructuralismo — fueron adoptadas, adaptadas y discutidas sucesivamente en instituciones que, hasta el siglo XX, no eran universidades filosóficas propiamente dichas (colegios jesuíticos, seminarios, facultades de derecho y de medicina, institutos). Por eso la filosofía brasileña solo puede narrarse en estrecha conexión con la historia institucional y política del país.
Al igual que en la filosofía latinoamericana (véase Síntesis 16), la pregunta “¿existe una filosofía brasileña?” acompaña al campo desde el siglo XIX. La respuesta de los historiadores ha variado según el criterio adoptado: originalidad doctrinal, continuidad de una tradición o función social de las ideas. Esta síntesis recorre las principales corrientes, presenta a los autores centrales de cada una y termina con ese debate.
I. Período colonial: la escolástica jesuítica
Los jesuitas llegaron a Brasil en 1549, en la flota del primer gobernador general, Tomé de Sousa, y organizaron colegios que, desde mediados del siglo XVI, ofrecieron también el curso de artes (filosofía). El modelo pedagógico era el de la Ratio Studiorum (1599), código de estudios de la Compañía de Jesús, y el curso filosófico seguía la tradición aristotélico-tomista.
La referencia escolar era el llamado Curso Conimbricense (Commentarii Collegii Conimbricensis, los “Conimbricenses”), conjunto de comentarios a las obras de Aristóteles elaborados en el Colégio das Artes de Coímbra y publicados entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII. Difundidos por toda la red jesuítica, estos manuales sirvieron a la formación filosófica en los colegios brasileños. La escolástica de la época, de matriz tomista y con fuerte presencia de Francisco Suárez (véase Francisco Suárez) y de Francisco de Vitoria (véase Francisco de Vitoria) en el pensamiento jurídico-teológico ibérico, constituyó el horizonte intelectual de la colonia.
La expulsión de los jesuitas de los dominios portugueses (1759), en el contexto de las reformas del marqués de Pombal, interrumpió esa red de enseñanza. La reforma pombalina buscó sustituir la escolástica por una orientación influida por las ciencias y el pensamiento moderno, pero la vida filosófica en la colonia siguió siendo limitada y estrechamente ligada al clero.
II. El siglo XIX: eclecticismo y espiritualismo
Bajo el Imperio, el pensamiento filosófico oficial estuvo dominado por el eclecticismo espiritualista del francés Victor Cousin, que influyó en la formación de las élites letradas y en la enseñanza secundaria.
Fray Francisco de Monte Alverne (1784–1858), franciscano y orador sagrado, enseñó filosofía en Río de Janeiro y expuso el eclecticismo en su Compêndio de Filosofia, convirtiéndose en maestro de toda una generación.
Domingos José Gonçalves de Magalhães (1811–1882), discípulo de Monte Alverne, es autor de Fatos do espírito humano (1858) y de A alma e o cérebro (1876), consideradas las primeras obras filosóficas de mayor aliento producidas bajo el Imperio. Magalhães defendió el espiritualismo frente al materialismo y fue también el introductor del Romanticismo en la literatura brasileña, con Suspiros poéticos e saudades (1836).
III. Positivismo y República
El positivismo de Auguste Comte (véase Síntesis 10 y Auguste Comte) tuvo en Brasil una recepción singular. Pueden distinguirse dos vertientes: la influencia difusa del cientificismo comtiano entre militares, ingenieros y médicos — como Benjamin Constant (1836–1891), profesor de la Escuela Militar y figura clave de la propaganda republicana — y el positivismo ortodoxo, organizado en torno a Miguel Lemos (1854–1917) y Raimundo Teixeira Mendes (1855–1927), quienes fundaron en 1881 la Iglesia Positivista de Brasil, vinculada a la Religión de la Humanidad comtiana y a la orientación de Pierre Laffitte.
La influencia política del positivismo es visible en la proclamación de la República (1889): el lema “Ordem e Progresso” (“Orden y Progreso”) de la bandera nacional deriva de la fórmula comtiana que asocia el amor como principio, el orden como base y el progreso como fin, y Teixeira Mendes y Miguel Lemos participaron en la concepción de la bandera republicana. La presencia del positivismo en la primera fase republicana, en especial en Rio Grande do Sul, es objeto de amplia historiografía. Una salvedad importante: el lema de la bandera expresa una influencia ideológica, no una adhesión unánime de la República al positivismo.
IV. La Escuela de Recife
Activa entre las décadas de 1860 y 1880 en torno a la Facultad de Derecho de Recife, la Escuela de Recife representó una ruptura con el eclecticismo espiritualista y una apertura a las ciencias y a la cultura alemana.
Tobias Barreto de Meneses (1839–1889), sergipano, es su principal nombre y el introductor del germanismo en el pensamiento brasileño: leyó y divulgó a autores como Haeckel, Noiré, Jhering y la tradición kantiana, defendió una concepción del derecho como fenómeno cultural y criticó el positivismo comtiano (véase Tobias Barreto).
Sílvio Romero (1851–1914), discípulo y divulgador de Tobias Barreto, escribió A filosofia no Brasil (1878), uno de los primeros intentos de reconstruir la historia de las ideas filosóficas en el país, y la História da literatura brasileira (1888), en la que aplica criterios naturalistas y evolucionistas. La Escuela de Recife se asocia también al jurista Clóvis Beviláqua (1859–1944), autor del proyecto del Código Civil brasileño de 1916.
V. Espiritualismo y metafísica: Farias Brito
Raimundo de Farias Brito (1862–1917), cearense, es considerado por muchos intérpretes el primer filósofo brasileño de sistema. Crítico del materialismo y del positivismo, desarrolló un espiritualismo metafísico centrado en el problema de la conciencia y en el sentido del mundo, expuesto en la trilogía A Finalidade do Mundo (1895, 1899, 1905) y en O Mundo Interior (1914) (véase Farias Brito). Su obra anticipa, en términos propios, la crítica al cientificismo que desarrollaría la generación siguiente.
VI. El culturalismo y Miguel Reale
Miguel Reale (1910–2006) es la figura central de la filosofía del derecho en Brasil y el principal representante del llamado culturalismo brasileño, de inspiración neokantiana, que entiende el derecho y la moral como productos de la experiencia histórico-cultural. Su teoría tridimensional del derecho sostiene que la experiencia jurídica comporta tres dimensiones inseparables y en implicación dialéctica — hecho, valor y norma — en oposición tanto al normativismo puro como al sociologismo (véase Miguel Reale). Reale promovió además la institucionalización del campo con el Instituto Brasileño de Filosofía (1949) y la Revista Brasileira de Filosofia.
VII. Tomismo, metafísica y fenomenología en el siglo XX
Paralelamente a la universidad, se desarrollaron obras de matriz metafísica y existencial:
Mário Ferreira dos Santos (1907–1968), autor prolífico, propuso la Filosofía Concreta, sistema que busca sintetizar la tradición pitagórica, aristotélica y escolástica con la dialéctica y la simbólica (véase Mário Ferreira dos Santos). Su trabajo, durante mucho tiempo marginal respecto de la academia, ha recibido atención creciente.
Henrique Cláudio de Lima Vaz (1921–2002), jesuita de Minas Gerais, formado en Roma y profesor en la UFMG, desarrolló una sistemática de inspiración tomista, platónica y hegeliana, con una antropología filosófica (Antropologia Filosófica I y II, 1991–1992) y una ética filosófica (Introdução à Ética Filosófica I y II, 1999–2000). Asesor de movimientos católicos de juventud en los años 1960, es uno de los pensadores brasileños de mayor alcance sistemático (véase Henrique de Lima Vaz).
Vicente Ferreira da Silva (1916–1963), paulista, se dedicó primero a la lógica moderna y después a la recepción de la ontología fundamental de Heidegger, en obras como Exegese da Ação (1949), Dialética das Consciências (1950) y Teologia e Anti-Humanismo (1953). Su reflexión tardía, dedicada a la mitología, lo sagrado y la finitud, fue central para la formación de Vilém Flusser (véase Vicente Ferreira da Silva).
Gerd Bornheim (1929–2002), de formación existencialista y fenomenológica, escribió Sartre: Metafísica e Existencialismo y Dialética: Teoria e Práxis, además de estudios sobre los presocráticos y sobre estética y teatro (véase Gerd Bornheim).
Vilém Flusser (1920–1991), nacido en Praga y radicado en Brasil de 1940 a 1972, es autor de Língua e Realidade (1963) y, tras su regreso a Europa, de Für eine Philosophie der Fotografie (1983; Hacia una filosofía de la fotografía), obra en la que analiza la fotografía como “aparato” programado y la imagen técnica como nuevo paradigma de comunicación (véase Vilém Flusser).
VIII. La USP y la misión francesa
La Universidad de São Paulo, fundada en 1934, contrató profesores franceses para su Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras: en el grupo inicial estaba Étienne Borne (filosofía y psicología) y en 1935 llegaron jóvenes agrégés como Jean Maugüé (filosofía) y Claude Lévi-Strauss (sociología). El período de las misiones francesas en la filosofía uspiana se extiende de 1934 a mediados de los años 1950 y fue seguido por una fase marcada por la presencia de Gilles-Gaston Granger, Martial Gueroult y Victor Goldschmidt, quienes establecieron estándares técnicos de trabajo. Posteriormente, Gérard Lebrun enseñó en la USP durante largos períodos a partir de 1960.
El resultado fue la consolidación de la llamada lectura estructural de los textos filosóficos, asociada al método de Gueroult — que examina el “orden de las razones” interno de cada sistema (Descartes selon l’ordre des raisons, 1953) — y a Goldschmidt, que valoraba el análisis riguroso de la estructura de los argumentos. Esta orientación formó generaciones de historiadores de la filosofía (entre ellos José Arthur Giannotti, Bento Prado Jr. y Marilena Chaui), con énfasis en el rigor técnico y la especialización.
Marilena Chaui (n. 1941), especialista en Spinoza y autora de Convite à Filosofia y de estudios sobre ideología y cultura, representa la continuación de esta tradición uspiana con orientación crítica y política (véase Marilena Chaui).
IX. Educación y pensamiento crítico: Paulo Freire
Paulo Freire (1921–1997) elaboró, a partir de su experiencia de alfabetización de adultos en el Nordeste, una filosofía de la educación de inspiración fenomenológica, existencialista y marxista. En Pedagogía del oprimido (Pedagogia do oprimido, 1968) critica la “educación bancaria” y propone la educación problematizadora y dialógica, fundada en la concientización (véase Paulo Freire y Síntesis 16). Es el pensador brasileño de mayor recepción internacional.
X. ¿Existe una filosofía brasileña?
El debate tiene dimensiones descriptivas y normativas.
João Cruz Costa (1904–1978), uno de los responsables de la organización del departamento de filosofía de la USP, publicó Contribuição à História das Ideias no Brasil (1956), cuyo subtítulo vincula el desarrollo de la filosofía en el país con la evolución histórica nacional. Su tesis es que las ideas filosóficas en Brasil son, en gran medida, trasplantadas y solo pueden comprenderse en función de las condiciones sociales e históricas en que fueron adoptadas, en lugar de ser juzgadas por un patrón de originalidad.
En contraste, Antônio Paim, en História das Ideias Filosóficas no Brasil (1967), reconstruye una sucesión de corrientes y autores como tradición propia, argumentando a favor de la continuidad del pensamiento brasileño.
Paulo Arantes (n. 1942), en Um departamento francês de ultramar (1994), analiza críticamente la formación de la cultura filosófica uspiana y su vínculo con el modelo francés de especialización. El libro suscitó polémica: la reseña de Giannotti, por ejemplo, sugiere que Arantes generaliza una experiencia que sería suya o de su generación.
Este debate dialoga con la controversia Zea/Salazar Bondy sobre la autenticidad de la filosofía latinoamericana (Síntesis 16). Las posiciones más comunes pueden resumirse así: (1) la filosofía en Brasil es recepción y adaptación de modelos europeos, sin tradición autónoma; (2) existe una tradición brasileña reconstruible, con autores y problemas propios; (3) la exigencia de originalidad es en sí misma un criterio cuestionable, y lo relevante es el rigor y la pertinencia del filosofar desde la propia circunstancia.
Síntesis cronológica
| Período | Corriente / Evento | Principales figuras |
|---|---|---|
| siglo XVI–1759 | Escolástica jesuítica (Curso Conimbricense) | Compañía de Jesús |
| siglo XIX | Eclecticismo espiritualista | Monte Alverne, Gonçalves de Magalhães |
| 1870–1900 | Positivismo y República | Benjamin Constant, Miguel Lemos, Teixeira Mendes |
| 1860–1889 | Escuela de Recife | Tobias Barreto, Sílvio Romero |
| 1895–1917 | Espiritualismo metafísico | Farias Brito |
| 1934–años 1950 | Misión francesa en la USP | Maugüé, Granger, Gueroult |
| 1940–1970 | Culturalismo, filosofía concreta, tomismo, existencialismo | Reale, Mário Ferreira dos Santos, Lima Vaz, Vicente Ferreira da Silva, Bornheim |
| 1960–1990 | Pedagogía crítica, filosofía de la técnica y la comunicación | Freire, Flusser |
| 1956–1994 | Debate sobre la filosofía brasileña | Cruz Costa, Paim, Arantes |
Véase también
- Miguel Reale
- Henrique de Lima Vaz
- Vicente Ferreira da Silva
- Vilém Flusser
- Tobias Barreto
- Farias Brito
- Mário Ferreira dos Santos
- Gerd Bornheim
- Paulo Freire
- Marilena Chaui
- Síntesis 10: Filosofía del siglo XIX
- Síntesis 16: Filosofía Latinoamericana