Sócrates
Sócrates

Sócrates es el eje de la filosofía griega: su figura divide la tradición entre los presocráticos, dedicados a la investigación de la naturaleza (physis), y los socráticos, que desplazan el foco hacia el ser humano, el alma y la ética. Ateniense del siglo V a.C., hijo del escultor Sofronisco y de la partera Fenáreta, atravesó los años de la Guerra del Peloponeso —sirvió como hoplita en Potidea, Delión y Anfípolis— e hizo de las calles y gimnasios de Atenas el escenario de una filosofía enteramente oral. No dejó ningún escrito: todo lo que sabemos proviene de terceros, sobre todo de los diálogos de Platón y de los escritos de Jenofonte, además de la caricatura cómica de Aristófanes (Las Nubes). La dificultad de separar al Sócrates histórico del personaje literario es lo que los estudiosos llaman el “problema socrático”.

Su método tenía dos caras. La ironía (eironeia) consistía en fingir ignorancia para exponer las contradicciones del interlocutor mediante el élenchos, el examen refutativo que demolía las opiniones mal fundadas. La mayéutica —el arte de la partera, heredado de su madre— buscaba ayudar al interlocutor a “dar a luz” la verdad que ya llevaba dentro de sí. El objetivo no era acumular información, sino alcanzar definiciones esenciales ("¿qué es el valor?", “¿qué es la justicia?”), contra el relativismo de los Sofistas, de quienes Sócrates se distinguía por negarse a cobrar por enseñar.

En el centro de su ética está el intelectualismo moral: la virtud (aretê) es una forma de conocimiento, y nadie obra mal voluntariamente: el mal nace de la ignorancia. De ahí el “cuidado del alma” como tarea primera y la convicción, registrada en la Apología (38a), de que “una vida sin examen no merece ser vivida”. En el 399 a.C., acusado por Meleto, Ánito y Licón de impiedad (no reconocer a los dioses de la ciudad e introducir nuevas divinidades) y de corromper a la juventud, fue condenado a muerte. Rechazó la fuga que le propuso Critón y bebió la cicuta con serenidad, escena inmortalizada en el Fedón, haciendo de su propia muerte el último argumento de su filosofía.

Conceptos clave

  • Ironía + mayéutica como método dialógico
  • “Conócete a ti mismo” (gnôthi seautón)
  • “Solo sé que no sé nada” — la sabiduría como conciencia de la ignorancia
  • Virtud = conocimiento; el mal es ignorancia involuntaria
  • Dios = Inteligencia ordenadora y Providencia

Influenciado por

  • Pitágoras — cuidado del alma
  • Heráclito — logos interior
  • Górgias / Protágoras (como adversarios)

Influyó en

  • Platão — discípulo principal; toda la obra platónica es diálogo socrático
  • Aristóteles — a través de Platón
  • Diógenes de Sinope — radicalización de la autosuficiencia socrática
  • Epicuro — “la filosofía como arte de vivir”
  • Todos los socráticos menores: cínicos, cirenaicos, megáricos

Obras

Ninguna. Fuentes: Platón (Apología, Critón, Fedón, Menón, etc.); Jenofonte (Memorables, Apología).

Véase también

Sócrates, Platón y Aristóteles