San Agustín
San Agustín

Aurelio Agustín nació en 354 en Tagaste, en el norte de África romana, hijo de madre cristiana (Mónica) y padre pagano. Profesor de retórica en Cartago, Roma y Milán, recorrió un largo itinerario intelectual y espiritual: se entusiasmó con la filosofía al leer a Cicerón, se adhirió durante años al maniqueísmo, pasó por el escepticismo y encontró en el neoplatonismo de Plotino el instrumento que lo reconduciría al cristianismo. Su conversión, en Milán (386) —la célebre escena del “tolle, lege” (“toma y lee”) narrada en las Confesiones—, fue un punto de inflexión. Llegó a ser obispo de Hipona y, hasta su muerte en 430, durante el asedio de los vándalos, fue el mayor pensador de la Patrística y una de las figuras más influyentes de toda la historia de Occidente.

Su gran cuestión es la relación entre fe y razón, que ve como complementarias: “cree para comprender, comprende para creer”. Contra los escépticos, Agustín observa que, aun dudando, hay una certeza inquebrantable: la de que existo: “si fallor, sum” (“si me engaño, existo”), formulación que anticipa en más de mil años el cogito de Descartes. El conocimiento de la verdad, sin embargo, no viene de la reminiscencia platónica, sino de una iluminación divina que opera en el interior del alma.

De la meditación sobre la interioridad nacen sus análisis más originales: el tiempo, que no existe en las cosas, sino en el alma, como memoria (pasado), atención (presente) y expectación (futuro); el mal, que no es una sustancia, sino privación del bien y desviación de la voluntad; y la tensión entre la ciudad terrena (fundada en el amor a sí mismo) y la Ciudad de Dios (fundada en el amor a Dios), tema de su obra maestra política y teológica. Su doctrina de la gracia, elaborada en la polémica contra los pelagianos, moldeó toda la teología occidental e influyó desde Tomás de Aquino hasta Descartes, Pascal y Kierkegaard.

Conceptos clave

  • Fe y razón: “Credo ut intelligam, intellige ut credas” — reconciliables y mutuamente necesarias
  • Iluminación: Dios ilumina la razón desde dentro (frente a la reminiscencia platónica)
  • Cogito agustiniano: “Si fallor, sum” — si soy engañado, existo (anticipa a Descartes)
  • Creación ex nihilo: Dios crea todas las cosas de la nada, junto con el tiempo
  • El tiempo: existe en el alma — memoria (pasado), intuición (presente), expectación (futuro)
  • El mal: metafísico (privación del ser) / moral (voluntad malvada) / físico (consecuencia del pecado original)
  • Las dos ciudades: la ciudad terrena (amor a sí mismo) vs. la Ciudad de Dios (amor a Dios)
  • La gracia: necesaria tras el pecado original; la voluntad sola no puede alcanzar el bien

Influenciado por

  • Plotino y Porfirio (neoplatonismo)
  • Platão (a través de Cicerón y los neoplatónicos)
  • Pablo de Tarso y Juan Evangelista

Influyó en

  • Toda la Escolástica occidental
  • Anselmo de Cantuária — fides quaerens intellectum
  • Boaventura — agustinismo franciscano
  • Descartes — cogito; interioridad
  • Pascal — corazón vs. razón
  • Kierkegaard — individualidad y fe

Obras

Confesiones; La ciudad de Dios; Sobre el libre albedrío; Sobre la Trinidad; Contra los académicos.

Véase también

Filosofía Medieval