
Hijo de un pastor luterano, Friedrich Nietzsche nació en Röcken, en Prusia, en 1844. Filólogo clásico precocísimo, llegó a ser profesor en la Universidad de Basilea a los 24 años, antes incluso de terminar el doctorado. La admiración y la posterior ruptura con el compositor Richard Wagner, sumadas a su frágil salud, lo llevaron a abandonar la cátedra en 1879 y a vivir como un caminante solitario por Suiza e Italia, escribiendo sus libros más importantes. En enero de 1889, en Turín, sufrió un colapso mental del que nunca se recuperó: pasó sus últimos once años incapacitado, y su obra inédita acabó en parte tergiversada por su hermana Elisabeth, pese a que el propio Nietzsche había rechazado con vehemencia el nacionalismo y el antisemitismo alemanes.
En el centro de su pensamiento hay un diagnóstico: la “muerte de Dios”. Con ello Nietzsche no enuncia una tesis teológica, sino que constata que los valores supremos de Occidente —Dios, la Verdad, el Bien en sí— han perdido la fuerza de orientar la existencia, abriendo la era del nihilismo. Mediante la genealogía de la moral, muestra que esos valores tienen una historia: la moral dominante, de raíz cristiana, habría nacido del ressentiment de los débiles contra los fuertes —una “moral de esclavos” que invirtió los valores nobles, convirtiendo la debilidad en mérito y la vitalidad en pecado.
Pero Nietzsche no es solo un crítico; es, ante todo, un pensador de la afirmación de la vida. A la decadencia opone la voluntad de poder (Wille zur Macht), impulso de creación y superación —y no de mero dominio político—, y la figura del superhombre (Übermensch), capaz de crear sus propios valores tras el ocaso de los antiguos. El eterno retorno es la prueba decisiva de esa afirmación: querer la propia vida de tal modo que se desearía vivirla infinitas veces, en pleno amor fati. Su influencia sobre el siglo XX fue inmensa —de Heidegger y Sartre a Foucault y Derrida—, marcando el existencialismo, el posestructuralismo y la psicología profunda.
Conceptos clave
- Muerte de Dios: los valores supremos de Occidente han perdido su fuerza vinculante — diagnóstico del nihilismo cultural
- Genealogía de la moral: la moral cristiana es moral de esclavos — nacida del ressentiment de los débiles contra los fuertes; inversión de los valores nobles
- Voluntad de poder (Wille zur Macht): impulso fundamental de expansión, creación, superación — no voluntad de dominio político
- Superhombre (Übermensch): aquel que crea sus propios valores; el hombre es “una cuerda sobre el abismo”
- Eterno retorno: la prueba suprema de la afirmación de la vida — amor fati
- Transvaloración de todos los valores (Umwertung aller Werte)
- Apolo vs. Dioniso (El nacimiento de la tragedia): forma/orden vs. exceso/vida
Influenciado por
- Schopenhauer — voluntad irracional (pero invierte el pesimismo)
- Wagner (período temprano; ruptura posterior)
- Heráclito — devenir y afirmación
- Spinoza — conatus como afirmación
Influyó en
- Heidegger — pregunta por el ser, crítica de la metafísica
- Sartre y el Existencialismo — muerte de Dios, libertad
- Foucault — genealogía, poder-saber
- Derrida — deconstrucción de los valores
- Adorno — crítica de la cultura de masas
Obras
El nacimiento de la tragedia (1872); Humano, demasiado humano (1878); La gaya ciencia (1882); Así habló Zaratustra (1883–85); Más allá del bien y del mal (1886); La genealogía de la moral (1887); El crepúsculo de los ídolos (1889).
Véase también
Filosofía del siglo XIX