David Hume
David Hume

Figura central de la Ilustración escocesa, David Hume nació en Edimburgo en 1711. Publicó siendo muy joven su Tratado de la naturaleza humana (1739-40), obra que, en sus propias palabras, “cayó muerta al nacer de la imprenta” y solo sería reconocida mucho después. Su fama de escéptico en materia de religión le costó las cátedras universitarias a las que aspiraba; se ganó la vida como bibliotecario, secretario diplomático y, sobre todo, como ensayista e historiador de gran éxito. Hombre de temperamento sereno y afable —“le bon David”—, murió en 1776 afrontando la muerte con la tranquilidad de un sabio.

Hume lleva el empirismo de Locke y Berkeley a sus últimas consecuencias. Todo el contenido de la mente, dice, se reduce a impresiones (las percepciones vívidas de los sentidos y las emociones) y a ideas (sus copias debilitadas). La regla es implacable: ninguna idea es legítima si no puede remontarse a una impresión correspondiente — y eso basta para disolver muchos conceptos caros a la metafísica. Aplicándola a la causalidad, Hume muestra que nunca percibimos una conexión necesaria entre causa y efecto, solo una conjunción constante: la noción de causa es un hábito de la mente, no una ley de la naturaleza.

De ahí nace el célebre problema de la inducción: la regularidad del pasado no garantiza lógicamente la del futuro, de modo que ni siquiera la ciencia reposa sobre un fundamento absoluto. El yo, del mismo modo, no es una sustancia permanente, sino un “haz de percepciones” en flujo. En la ética, Hume sostiene que los juicios morales nacen del sentimiento, no de la razón —“la razón es, y solo debe ser, esclava de las pasiones”— y formula la llamada guillotina de Hume: de proposiciones sobre lo que es no se deduce lo que debe ser. Su escepticismo “despertó a Kant del sueño dogmático” y marcó el utilitarismo de Bentham y John Stuart Mill y, en el siglo XX, el positivismo lógico.

Conceptos clave

  • Impresiones e ideas: todo en la mente son impresiones (vívidas) o ideas (copias debilitadas). Toda idea debe tener una impresión correspondiente — las ideas sin impresión son palabras vacías
  • Crítica de la causalidad: no percibimos conexión necesaria — solo conjunción constante. La causalidad es un hábito de la mente, no una ley necesaria de la naturaleza
  • El yo como haz de percepciones: no hay un yo sustancial permanente — solo una secuencia de percepciones
  • La guillotina de Hume (brecha es-debe): no se puede derivar un “deber” de un “es” — falacia naturalista
  • Ética basada en el sentimiento: los juicios morales expresan sentimientos de aprobación/desaprobación; la razón es “esclava de las pasiones”
  • Problema de la inducción: la regularidad pasada no garantiza la regularidad futura — la ciencia no tiene un fundamento lógico absoluto

Influenciado por

  • Locke y Berkeley — empirismo británico
  • Newton — modelo científico pero también sus límites

Influyó en

  • Kant — “despertado del sueño dogmático”
  • Bentham — sentimientos de placer/dolor como base de la moral
  • John Stuart Mill — empirismo e inducción
  • Filosofía analítica (Russell, Ayer — positivismo lógico)

Obras

Tratado de la naturaleza humana (1739–40); Investigación sobre el entendimiento humano (1748); Investigación sobre los principios de la moral (1751); Diálogos sobre la religión natural (1779).

Véase también

Racionalismo y Empirismo