
Günther Anders nació Günther Siegmund Stern en Breslau (entonces Alemania, hoy Wrocław, en Polonia), el 12 de julio de 1902, hijo de los psicólogos William Stern y Clara Stern, pioneros de la psicología del desarrollo infantil, y primo del filósofo y crítico Walter Benjamin. Se doctoró en filosofía bajo la dirección de Edmund Husserl, en Friburgo, en 1923, habiendo estudiado también con Heidegger —de quien, décadas después, se convertiría en un crítico contundente, publicando en 1948 el ensayo “On the Pseudo-Concreteness of Heidegger’s Philosophy” (en la revista Philosophy and Phenomenological Research), en el que acusaba a la analítica existencial de Ser y tiempo de ignorar la materialidad concreta de las necesidades humanas —el dolor de muelas, el hambre, el deseo sexual—. Trabajando como periodista en el Berliner Börsen-Courier, adoptó el seudónimo “Anders” (“diferente”, en alemán), que se convertiría en su nombre definitivo. En 1929 se casó con Hannah Arendt, a quien había conocido en el seminario de Heidegger; el matrimonio terminó en divorcio amistoso en 1937. Con el ascenso del nazismo huyó de Alemania en 1933, pasando por París y, desde 1936, por los Estados Unidos, donde vivió hasta 1950, cuando regresó a Europa y se estableció en Viena, ciudad en la que viviría hasta su muerte, el 17 de diciembre de 1992.
La obra más importante de Anders es Die Antiquiertheit des Menschen (La obsolescencia del hombre), publicada en dos volúmenes: el primero, en 1956, subtitulado Über die Seele im Zeitalter der zweiten industriellen Revolution (Sobre el alma en la era de la segunda revolución industrial), y el segundo, en 1980, subtitulado Über die Zerstörung des Lebens im Zeitalter der dritten industriellen Revolution (Sobre la destrucción de la vida en la era de la tercera revolución industrial). En ella, Anders desarrolla el concepto de vergüenza prometeica (prometheische Scham): el malestar que experimenta el ser humano moderno ante la perfección técnica de los objetos que él mismo fabrica —máquinas más eficientes, precisas y duraderas que el cuerpo humano—, generando una suerte de humillación existencial ante su propia creación. Correlativo a este concepto es el desfase prometeico (prometheisches Gefälle): el abismo creciente entre la capacidad humana de producir y destruir —sobre todo tras la bomba atómica— y la capacidad humana, mucho más limitada, de imaginar y sentir emocionalmente las consecuencias de esa capacidad productiva y destructiva. Anders visitó Hiroshima y Nagasaki en 1958, experiencia registrada en Der Mann auf der Brücke (1959), y mantuvo, entre 1959 y 1961, correspondencia con Claude Eatherly, el piloto estadounidense que había participado en la misión de reconocimiento meteorológico previa al bombardeo de Hiroshima y que, atormentado por la culpa, fue internado psiquiátricamente; las cartas se publicaron como Burning Conscience (1961), con prefacio de Bertrand Russell. A partir de entonces, Anders se convirtió en una de las voces más activas del movimiento antinuclear europeo de posguerra, recibiendo, poco antes de morir, el Premio Sigmund Freud de prosa científica (1992).
Conceptos clave
- Vergüenza prometeica (prometheische Scham) — el malestar existencial del ser humano ante la superioridad técnica de los objetos que fabrica, que lo lleva a sentirse inferior, obsoleto, ante su propia creación.
- Desfase prometeico (prometheisches Gefälle) — la brecha creciente entre la capacidad humana de producir y destruir (en especial con armas nucleares) y su capacidad, mucho menor, de sentir e imaginar las consecuencias morales de esa producción.
- La obsolescencia del hombre — tesis central de Die Antiquiertheit des Menschen (1956/1980): la era técnica ha vuelto al propio ser humano, en su constitución biológica y afectiva, “anticuado” frente a los productos de su propia capacidad técnica.
- Crítica a la “pseudo-concreción” de Heidegger — en su ensayo de 1948, Anders acusa a la analítica del Dasein de abstraer las necesidades corporales y materiales concretas de la existencia humana.
- Activismo antinuclear y la correspondencia con Claude Eatherly — en Burning Conscience (1961), Anders articula filosóficamente la culpa y la responsabilidad moral ante la tecnología de destrucción masiva.
Influenciado por
- Edmund Husserl — director de tesis doctoral (1923); el método fenomenológico como punto de partida, luego reelaborado hacia una antropología filosófica materialista
- Heidegger — profesor y, más tarde, blanco de su crítica más contundente a la “pseudo-concreción” de la analítica existencial
- Karl Marx — la atención a las condiciones materiales concretas de la existencia humana, contra las abstracciones filosóficas
- William Stern y Clara Stern — sus padres, pioneros de la psicología del desarrollo, cuya atención a la formación concreta de la subjetividad humana resuena en su antropología filosófica
Influyó en
- Bertrand Russell — colaboración directa al prologar Burning Conscience (1961) y convergencia en el activismo antinuclear
- Hannah Arendt — interlocución intelectual duradera, pese al divorcio
- La filosofía de la técnica contemporánea y los debates sobre la ética de las armas nucleares y la automatización
- La recepción póstuma de sus conceptos de vergüenza y desfase prometeicos en discusiones sobre inteligencia artificial y biotecnología
Obras
Die Antiquiertheit des Menschen, Bd. I: Über die Seele im Zeitalter der zweiten industriellen Revolution (La obsolescencia del hombre, vol. I, 1956); Der Mann auf der Brücke (1959); Burning Conscience: The Case of the Hiroshima Pilot, Claude Eatherly (1961); Die Antiquiertheit des Menschen, Bd. II: Über die Zerstörung des Lebens im Zeitalter der dritten industriellen Revolution (La obsolescencia del hombre, vol. II, 1980).
Véase también
Hannah Arendt, Heidegger, Jacques Ellul, Lewis Mumford, Filosofía de la Técnica