
Filósofo alemán; discípulo disidente de Hegel. Su crítica materialista y antropológica de la religión fue el eslabón fundamental entre el idealismo hegeliano y el materialismo histórico de Marx. Invirtió a Hegel disolviendo la teología en antropología: el sujeto real de la filosofía no es el Espíritu, sino el hombre sensible.
Feuerbach estudió inicialmente teología antes de pasar a la filosofía y de convertirse en oyente de Hegel en Berlín. Poco a poco rompió con el maestro: su carrera académica quedó truncada por escritos de carácter heterodoxo sobre la inmortalidad, y acabó viviendo alejado de las universidades, escribiendo desde la vida privada. Fue en ese contexto donde publicó su obra más célebre, dedicada a la esencia del cristianismo, que tuvo un impacto inmediato sobre toda una generación de jóvenes intelectuales alemanes y lo convirtió en la figura central del llamado hegelianismo de izquierda. El punto de partida de su pensamiento es una operación metódica que él mismo describe como una inversión: donde la especulación idealista hace del pensamiento, del Espíritu o de Dios el sujeto y del hombre concreto el mero predicado, Feuerbach propone invertir los papeles y reconocer en el hombre sensible, corpóreo y finito el verdadero sujeto del que aquellos conceptos son predicados proyectados.
De esa inversión se desprende el núcleo de su doctrina: la religión no es una mentira que haya que denunciar sin más, sino la expresión deformada de una verdad sobre el propio hombre. Al atribuir a un ser trascendente los atributos más elevados de la humanidad — el amor, la razón, la voluntad —, el ser humano aliena de sí mismo lo que le es más propio y pasa a adorar como divino lo que es, en el fondo, su propia esencia genérica. La tarea del filósofo es reconducir esos predicados a su verdadero sujeto, recuperando para el hombre lo que la teología había transferido al cielo. Esta antropología materialista no quedó sin consecuencias: Marx y Engels reconocieron en ella una liberación decisiva respecto del idealismo, aunque le reprocharan permanecer abstracta y contemplativa, incapaz de pasar de la crítica de la conciencia religiosa a la transformación práctica de las condiciones sociales que la engendran.
Conceptos clave
- Crítica de la religión como alienación: Dios no crea al hombre — el hombre crea a Dios a su propia imagen; la religión es la proyección de las mejores cualidades humanas (amor, sabiduría, poder) sobre un ser ficticio separado y superior. El hombre se empobrece enriqueciendo a Dios
- Antropología como teología: la teología debe disolverse en antropología; el sujeto real de la religión es el hombre, no Dios. “Homo homini Deus” — el hombre es el dios del hombre
- Sensualismo materialista: contra el idealismo de Hegel, la realidad comienza en lo sensible, en lo corporal, en lo natural; la conciencia es una función de la materia, no al revés
- Intersubjetividad: el “yo” solo existe en relación con el “tú”; la esencia humana es fundamentalmente social y dialógica — precursor del personalismo y la ética del reconocimiento
- Crítica a Hegel: el Espíritu Absoluto es una mistificación — es el hombre real abstraído e invertido; la filosofía debe bajar del cielo a la tierra
Influenciado por
- Hegel — dialéctica (pero invertida: la materia precede al espíritu)
- Spinoza — monismo e inmanencia
- Sensualismo ilustrado (Condillac, La Mettrie)
Influyó en
- Marx — Tesis sobre Feuerbach (1845): Marx supera a Feuerbach; la crítica de la alienación religiosa debe convertirse en crítica de la alienación material
- Engels — materialismo dialéctico
- Bruno Bauer, Max Stirner — jóvenes hegelianos
- Ateísmo humanista del siglo XIX
Obras
La esencia del cristianismo (1841); Principios de la filosofía del futuro (1843); La esencia de la religión (1845); Lecciones sobre la esencia de la religión (1851).
Véase también
Filosofía del siglo XIX