René Descartes
René Descartes

A menudo llamado “padre de la filosofía moderna”, René Descartes nació en 1596 en La Haye, en la región francesa de la Turena, y se formó en el riguroso colegio jesuita de La Flèche. Insatisfecho con el saber libresco, se alistó como voluntario en los ejércitos de la Guerra de los Treinta Años; fue en ese período, según su propio relato, cuando en 1619 vislumbró un método universal capaz de dar a la filosofía la misma certeza que la matemática. Vivió la mayor parte de su vida productiva en Holanda y murió en 1650 en Estocolmo, adonde había sido invitado a instruir a la reina Cristina de Suecia. Fue además un gran matemático: la geometría analítica y el sistema de coordenadas que lleva su nombre son creaciones suyas.

Su punto de partida no es el ser, sino el conocimiento: antes de afirmar qué existe, hay que hallar un fundamento absolutamente seguro. De ahí la duda metódica —dudar de todo lo que pueda ponerse en cuestión, incluidos los sentidos e incluso las verdades matemáticas, bajo la hipótesis de un “genio maligno” empeñado en engañarlo—. Queda, sin embargo, algo que la duda no puede quebrantar: el propio acto de pensar. Aun engañado, el yo que piensa existe necesariamente: “pienso, luego existo” (cogito, ergo sum), la primera certeza y la piedra angular de todo el edificio del saber.

A partir del cogito, Descartes reconstruye la realidad. De la idea de infinito presente en un ser finito, concluye la existencia de Dios, cuya veracidad garantiza que la razón bien conducida no nos engaña y que el mundo exterior existe. La realidad se divide entonces en dos sustancias irreductibles: la res cogitans (mente, pensamiento) y la res extensa (cuerpo, extensión), el célebre dualismo que legó a la modernidad el arduo “problema mente-cuerpo”. Sus tesis fundaron el racionalismo e impulsaron toda la filosofía moderna: Spinoza, Leibniz, Kant y Husserl dialogan, cada uno a su modo, con el programa cartesiano.

Conceptos clave

  • Duda metódica: dudar de todo sistemáticamente para encontrar una verdad indudable
  • Cogito ergo sum: “Pienso, luego existo” — la única certeza que la duda no puede eliminar
  • Dualismo: res cogitans (mente, pensamiento) vs. res extensa (cuerpo, extensión)
  • Ideas innatas: Dios, los axiomas matemáticos, la idea de infinito — no provienen de la experiencia
  • Método: evidencia, análisis, síntesis, enumeración
  • Dios garantiza la fiabilidad de la razón y la existencia del mundo exterior
  • Prueba de la existencia de Dios: causalidad de las ideas (la idea de infinito no puede provenir del yo finito)

Influenciado por

  • Santo Agostinho — interioridad; si fallor, sum
  • Platão — ideas innatas
  • Matemáticas: la geometría analítica como modelo de certeza

Influyó en

  • Spinoza — monismo como solución al dualismo cartesiano
  • Leibniz — armonía preestablecida como solución al problema mente-cuerpo
  • Kant — el sujeto como condición del conocimiento
  • Husserl — retorno al ego trascendental
  • Toda la filosofía moderna

Obras

Discurso del método (1637); Meditaciones metafísicas (1641); Principios de filosofía (1644); Las pasiones del alma (1649).

Véase también

Racionalismo y Empirismo