Boecio
Boecio

“El último romano y el primer escolástico.” Tradujo y comentó la Lógica de Aristóteles al latín, transmitiéndola a la Edad Media. La Isagoge de Porfirio — que Boecio tradujo y comentó — (introducción a las Categorías) lanzó el debate de los universales que dominará la Escolástica. Encarcelado y condenado a muerte por Teodorico, escribió en prisión La consolación de la filosofía — una de las obras más leídas de la Edad Media.

Miembro de una antigua e ilustre familia senatorial romana, Anicio Manlio Severino Boecio vivió en una Italia que, aunque dominada por los ostrogodos de Teodorico, aún conservaba las instituciones y la cultura del mundo romano tardío. Cónsul y luego magister officiorum — uno de los cargos más altos de la administración —, conjugó la carrera pública con un proyecto intelectual de enorme ambición: traducir al latín toda la obra de Platón y de Aristóteles y mostrar la concordia fundamental entre ambos filósofos. El plan quedó inacabado, pero lo que logró realizar fue decisivo. En un Occidente donde el conocimiento del griego se extinguía con rapidez, sus versiones y comentarios de la lógica aristotélica y de la Isagoge se convirtieron, durante siglos, en prácticamente la única puerta de acceso a esa tradición. Boecio legó además a la educación medieval el vocabulario de las artes: fue él quien acuñó el término quadrivium para el conjunto de las ciencias matemáticas (aritmética, música, geometría y astronomía), escribiendo tratados como el De arithmetica y el De musica.

La consolación de la filosofía, compuesta en prisión mientras esperaba la ejecución, es un prosímetro — alternancia de prosa y verso — en el que la figura de la Filosofía, que aparece como una dama de presencia majestuosa, conduce al prisionero de la desesperación a la serenidad. Ella desenmascara los bienes de la Fortuna como inestables e ilusorios, identifica la verdadera felicidad con el Bien supremo, que es el propio Dios, y afronta el problema clásico de conciliar la presciencia divina con el libre albedrío: Dios no conoce el futuro “de antemano”, en el tiempo, sino que lo contempla en un presente eterno, definido como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida sin límites. Es notable que, aun siendo cristiano y autor de tratados teológicos (los Opuscula sacra), Boecio construye esta consolación solo con los recursos de la razón filosófica, sin recurrir a las Escrituras. Por esta síntesis entre la herencia antigua y el horizonte cristiano, se convirtió en uno de los grandes maestros de la Edad Media, leído y comentado desde Tomás de Aquino hasta Dante.

Conceptos clave

  • Transmisión de la lógica aristotélica al latín medieval
  • Disputa de los universales: realismo moderado
  • La verdadera felicidad = aproximación a Dios; los bienes externos son falsos bienes
  • Providencia divina y libre albedrío: la eternidad de Dios vs. el tiempo humano
  • La fortuna como rueda: todo lo que sube cae

Influenciado por

  • Aristóteles — lógica, filosofía
  • Platão — el Bien como fin
  • Plotino — providencia

Influyó en

  • Anselmo de Cantuária — disputa de los universales
  • Tomás de Aquino — vía el realismo moderado
  • Toda la Escolástica — intermediario de Aristóteles

Obras

La consolación de la filosofía; traducciones y comentarios de Categorías, Sobre la interpretación, Isagoge de Porfirio.

Véase también

Filosofía Medieval