
Abu al-Walid Muhammad Ibn Rushd, latinizado como Averroes, nació en Córdoba en 1126, en el apogeo de la civilización islámica de Al-Ándalus. Juez (cadí), médico y filósofo al servicio de los califas almohades, se hizo conocido en la Europa medieval simplemente como “el Comentador”: sus minuciosos comentarios a la obra de Aristóteles fueron, durante siglos, la principal puerta de acceso al pensamiento aristotélico para latinos y judíos. Cayó en desgracia al final de su vida, cuando sus obras fueron condenadas, y murió en Marrakech en 1198.
Para Averroes, la filosofía de Aristóteles representaba la cumbre de la verdad racional, y su gran tema fue la relación entre filosofía y religión. En respuesta al teólogo al-Gazali, que había acusado a los filósofos de incoherencia, escribió La incoherencia de la incoherencia, defendiendo que filosofía y revelación, lejos de contradecirse, son dos vías — una demostrativa, otra persuasiva — hacia la misma verdad. De ahí su tesis de la autonomía de la filosofía, con un dominio propio junto a la teología.
Sus posiciones más polémicas fueron la defensa de la eternidad del mundo (contra la creación en el tiempo) y, sobre todo, la doctrina del intelecto único: habría un solo intelecto, común a toda la humanidad, del que los individuos participan — tesis que parecía negar la inmortalidad personal del alma. Trasplantada a la Universidad de París por los “averroístas latinos” (como Siger de Brabante), provocó una intensa reacción de Tomás de Aquino y se convirtió en uno de los grandes debates de la Escolástica. Averroes fue, así, tanto un transmisor decisivo como un provocador del pensamiento medieval cristiano.
Conceptos clave
- Intelecto único: hay un único intelecto posible para toda la humanidad (no individual); los hombres “participan” en él mediante la fantasía/imaginación. El intelecto individual no es inmortal
- Eternidad del mundo: el mundo es eterno (Dios es su causa final, no eficiente); la creación en el tiempo es incoherente
- Autonomía de la filosofía: la filosofía tiene su propio dominio; la teología tiene el suyo → esto precede a la doctrina de la doble verdad
- Averroísmo latino: Siger de Brabante transportó estas tesis a París, generando conflicto con Tomás de Aquino
Influenciado por
- Aristóteles — comentador sistemático
- Avicena (critica y supera en algunos puntos)
Influyó en
- Tomás de Aquino — niega el intelecto único; reconoce a Averroes como interlocutor central
- Averroísmo latino (Siger de Brabante, s. XIII)
- Filosofía renacentista (Pomponazzi)
Obras
Comentarios a casi todas las obras de Aristóteles (forma larga, media y corta); La incoherencia de la incoherencia (respuesta a Al-Gazali).
Véase también
Filosofía Medieval