Transcendental (del latín transcendere, sobrepasar) — Término con dos estratos históricos que conviene distinguir. En la escolástica medieval, los transcendentalia eran propiedades que trascienden las categorías aristotélicas y se predican de todo ente en cuanto ente — ens (ser), unum (uno), verum (verdadero) y bonum (bueno); por ser más generales que cualquier categoría, no constituyen un género, doctrina sistematizada por Tomás de Aquino y Duns Escoto. El sentido técnico moderno, en cambio, lo fija Immanuel Kant en la Crítica de la razón pura (1781/1787): transcendental no designa lo que está más allá de la experiencia, sino sus condiciones de posibilidad — el conocimiento a priori que hace posible, de antemano, el conocimiento de los objetos. De ahí la distinción decisiva, a menudo confundida, entre transcendental y trascendente: este último nombra lo que sobrepasa toda experiencia posible (Dios, el alma, el mundo como totalidad), mientras que lo transcendental es inmanente al ámbito de la experiencia. Así, la Estética Transcendental presenta el espacio y el tiempo como formas puras de la sensibilidad, y la Analítica Transcendental expone las categorías (causalidad, sustancia) como conceptos puros del entendimiento — ambas, condiciones de toda experiencia objetiva. Edmund Husserl reapropia el término en su fenomenología transcendental, en la que la epoché (reducción fenomenológica) revela la conciencia como instancia constitutiva de todo sentido; por su parte, los argumentos transcendentales de la filosofía analítica (P. F. Strawson, Individuals, 1959) retoman la estrategia kantiana, infiriendo, de una premisa indiscutible, las condiciones que la hacen posible, contra el escepticismo.
📚 ¿Te gustó el contenido? Adquiere la Guía Completa de Filosofía
11 capítulos · Presocráticos al Siglo XX · Acceso inmediato
← Glosario