Theoria (θεωρία) — Contemplación intelectual; el acto de “ver” con la mente las realidades inteligibles y necesarias, por oposición a la acción práctica y a la producción. El término griego deriva de theōrós, el “espectador” — aquel que viaja para asistir a una fiesta o a los juegos y contempla el espectáculo sin intervenir en él. Esa imagen del observador desinteresado se trasladó al conocimiento: la theoria es la mirada del alma sobre aquello que es por sí mismo, fin en sí y no medio para otra cosa. En Platón designa la contemplación directa de las Formas o Ideas, culminación del ascenso descrito en la alegoría de la caverna, cuando el alma vuelve la mirada hacia lo inteligible y, en último término, hacia el Bien. Aristóteles da al concepto su formulación más influyente: en el libro X de la Ética a Nicómaco sostiene que la vida contemplativa (bíos theōrētikós) es la forma más elevada de felicidad humana, superior a la vida política y a la de los placeres, pues ejerce la parte más divina de nosotros — el intelecto (noûs) — e imita la actividad del Primer Motor, pensamiento que se piensa a sí mismo. De ahí la distinción decisiva, retomada por toda la tradición, entre el saber teórico (que contempla lo que no podría ser de otro modo) y el saber práctico, ligado a la praxis y a la phrónēsis (prudencia). Con el tiempo, la palabra se desliza hacia el sentido moderno de “teoría”: explicación sistemática y abstracta de un dominio de fenómenos, perdiendo el tono contemplativo y casi religioso que tenía entre los griegos.


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