Solipsismo — Del latín solus (solo) + ipse (mismo). Posición epistemológica extrema según la cual solo la propia mente y sus estados pueden conocerse con certeza; la existencia del mundo exterior y de otras mentes es indemostrable. Se distinguen: (1) solipsismo metafísico — solo yo existo; (2) solipsismo epistemológico — el mundo puede existir, pero no puedo probarlo; (3) solipsismo metodológico — tomo solo mis estados mentales como punto de partida seguro. La duda hiperbólica de Descartes roza el solipsismo al reducir toda certeza al cogito, aunque lo supera recurriendo a Dios como garante de la realidad exterior. El “problema de las otras mentes” en la filosofía analítica prolonga la cuestión: ¿cómo sé que otros seres poseen conciencia? El argumento por analogía (Mill) y la inferencia a la mejor explicación son respuestas clásicas. Wittgenstein (Investigaciones Filosóficas, §243-315) disuelve el problema por la vía del lenguaje: el “argumento del lenguaje privado” muestra que un lenguaje puramente privado es imposible — el significado presupone reglas públicas, por tanto comunidad. Husserl enfrenta el solipsismo trascendental mediante la teoría de la intersubjetividad (Quinta Meditación Cartesiana), recurriendo a la “apresentación” (Appräsentation) del alter ego.
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