Soberanía (souveraineté, maiestas) — Poder supremo y, en principio, no subordinado a otro dentro de una comunidad política; concepto fundador de la teoría moderna del Estado. El término deriva del latín medieval superanus (“el que está por encima”), a través del francés souverain. Su primera formulación sistemática se debe a Jean Bodin en Los seis libros de la República (1576), que la define como poder absoluto y perpetuo de una república, cuya nota principal es la capacidad de dictar la ley sin depender del consentimiento de otro. En Hobbes (Leviatán, 1651), la soberanía es el poder indivisible instituido por el pacto para asegurar la paz, y el soberano no es parte del contrato, por lo que no puede quedar obligado por él. En Rousseau (Del contrato social, 1762), la soberanía pertenece al pueblo, es inalienable e indivisible y se ejerce como voluntad general; la doctrina de la soberanía popular sustenta los regímenes republicanos y democráticos modernos. Montesquieu (Del espíritu de las leyes, 1748) opone a esa concentración la separación de poderes. En el siglo XX, Carl Schmitt (Teología política, 1922) afirmó: “Soberano es quien decide sobre el estado de excepción”, desplazando el foco de la ley a la decisión que la suspende. Foucault, por su parte, distingue el poder soberano, centrado en el derecho de “hacer morir o dejar vivir”, del biopoder. En el plano internacional, la soberanía estatal suele asociarse a la Paz de Westfalia (1648), aunque los historiadores discuten que haya instituido realmente ese principio. Véanse Hobbes, Rousseau, Carl Schmitt y contrato social.


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