Silogismo (del griego syllogismós, “razonamiento”, “deducción”) — Forma de razonamiento deductivo en que una conclusión se sigue necesariamente de dos premisas, de modo que, admitidas las premisas, es imposible negar la conclusión sin caer en contradicción. La teoría fue sistematizada por Aristóteles en los Primeros Analíticos (Analytica Priora), tratado que integra el conjunto de escritos lógicos reunidos más tarde bajo el nombre de Organon. En el silogismo categórico, tres proposiciones articulan exactamente tres términos: el término mayor (predicado de la conclusión), el término menor (sujeto de la conclusión) y el término medio, que aparece en ambas premisas y funciona como enlace entre ellas, sin figurar en la conclusión. La forma canónica es el ejemplo clásico: premisa mayor — “Todo hombre es mortal”; premisa menor — “Sócrates es hombre”; conclusión — “Sócrates es mortal”. Aquí “mortal” es el término mayor, “Sócrates” el menor y “hombre” el medio. Aristóteles distinguió distintas figuras y modos según la posición del término medio, estableciendo qué combinaciones producen inferencias válidas. La validez es puramente formal: depende de la estructura, no de la verdad material de las premisas. El silogismo fue el núcleo de la lógica durante más de dos milenios, dominando la enseñanza medieval y moderna. A finales del siglo XIX, Gottlob Frege y, después, Bertrand Russell lo subsumieron en sistemas más potentes — el cálculo proposicional y el cálculo de predicados —, capaces de tratar relaciones y cuantificación que la silogística aristotélica no alcanzaba. Conceptos vecinos son la deducción y la premisa.


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