Qualia — Qualia (singular quale, del latín “de qué tipo”) son las propiedades cualitativas y subjetivas de la experiencia consciente: el rojo del rojo, el ardor del dolor, el aroma del café, el timbre de una nota musical. Designan aquello que, dentro de la experiencia, es vivido de manera inmediata y privada por el sujeto: su carácter fenoménico o cualidad sentida. En su acepción filosófica moderna, el término fue introducido por C.I. Lewis en Mind and the World-Order (1929) y se ha vuelto central en la filosofía de la mente contemporánea. Los qualia están en el corazón de lo que David Chalmers llamó el “problema difícil de la conciencia”: aunque la ciencia explicara todos los mecanismos cerebrales (el “problema fácil”), seguiría abierto por qué y cómo tales procesos físicos dan lugar a una dimensión subjetiva, al “cómo es ser” un organismo determinado. Thomas Nagel formuló este punto en su ensayo “What Is It Like to Be a Bat?” (1974): aun conociendo toda la fisiología del murciélago, no sabríamos cómo es, desde su propio punto de vista, percibir el mundo mediante ecolocalización. Frank Jackson reforzó la tesis con el argumento del conocimiento —la científica Mary, que lo sabe todo sobre la física de los colores pero nunca los ha visto— en “Epiphenomenal Qualia” (1982). Frente a esta visión, funcionalistas y fisicalistas como Daniel Dennett niegan que los qualia sean propiedades irreducibles, y los tratan como ilusiones o como disposiciones explicables en términos funcionales. El debate se conecta así con nociones vecinas como la conciencia fenoménica y el problema mente-cuerpo.
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