Praxis (del griego πρᾶξις, “acción”) — designa la acción humana libre considerada no por lo que produce, sino por el modo en que se realiza: una actividad cuyo fin está en ella misma. El término deriva del verbo prattein, “hacer”, “actuar”. En Aristóteles, la praxis se opone a la poiesis, la fabricación que apunta a un producto externo (una casa, un zapato): mientras el artesano actúa en vista de algo distinto de su actividad, quien actúa bien realiza su propio bien en la acción misma. Por ello Aristóteles divide las ciencias en teóricas (que contemplan lo necesario e inmutable), prácticas (ética y política, orientadas al obrar) y productivas (la techne, orientada al fabricar). La praxis excelente no se rige por reglas fijas, sino que exige la phronesis, la sabiduría práctica que delibera caso por caso sobre qué hacer. En la modernidad, Marx reinterpreta radicalmente el concepto: la praxis es la actividad sensible y transformadora por la cual el ser humano produce sus condiciones materiales y a sí mismo en la historia. Su undécima tesis sobre Feuerbach resume el desplazamiento: los filósofos solo han interpretado el mundo de diversos modos; de lo que se trata, sin embargo, es de transformarlo. Por su parte, la “filosofía de la praxis” de Gramsci —expresión usada en los Cuadernos de la cárcel— entiende el marxismo como unidad de teoría y acción política capaz de formar una conciencia histórica. El concepto se articula estrechamente con la phronesis aristotélica y con la noción marxista de trabajo.
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