Physis (φύσις) — término griego traducido por “naturaleza”, que designa a la vez el conjunto de las cosas naturales y el proceso por el cual ellas brotan, crecen y se desarrollan por un impulso propio. La palabra deriva del verbo phyein (“brotar”, “hacer nacer”), de modo que la physis no es una cosa inerte, sino un devenir: aquello que se produce a partir de sí mismo, en oposición a lo que es fabricado por arte o técnica (téchne). Entre los pensadores presocráticos, indagar la physis significaba buscar el principio originario (arché) e inmanente de toda la realidad — el agua en Tales, lo ilimitado (ápeiron) en Anaximandro, el fuego en Heráclito. De ahí el título tradicional Sobre la Naturaleza atribuido a muchas de esas obras. Los sofistas desplazaron el sentido al oponer la physis al nomos (ley, convención, costumbre): lo que existe por naturaleza sería universal y necesario, mientras que lo que existe por convención sería variable e instituido por los hombres — distinción decisiva en los debates éticos y políticos sobre la justicia. Aristóteles, en la Física, fija la definición clásica: la naturaleza es el principio interno de movimiento y reposo propio de los seres que existen por physis, distinguiéndolos de los artefactos, cuyo principio de cambio es externo. Una semilla que se convierte en árbol ilustra ese despliegue interno. En el siglo XX, Heidegger retoma el sentido presocrático y lee la physis como emergencia, el vigor por el cual el ser se manifiesta y se desvela.


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