Ousia (οὐσία) — Término central de la metafísica, traducido al latín como substantia (sustancia) y también como «ser» o «esencia». Etimológicamente, ousia deriva del participio femenino del verbo einai («ser»), de modo que designa, literalmente, «aquello que es» — lo que confiere a algo su existir propio e independiente. Su formulación canónica se encuentra en Aristóteles. En las Categorías distingue la sustancia primera — el individuo concreto, como Sócrates o este caballo, aquello de lo que todo lo demás se predica y que no se predica de ningún otro sujeto — de la sustancia segunda, las especies y géneros (hombre, animal) bajo los cuales el individuo se clasifica. En la Metafísica, sobre todo en el Libro VII (Zeta), Aristóteles profundiza la investigación y tiende a identificar la ousia no con el compuesto sensible, sino con la forma (eidos o morphē), el principio inteligible que hace de algo lo que es. La ousia se opone así a los meros accidentes (symbebēkota) — cualidad, cantidad, relación — que existen solo en otro, y se relaciona estrechamente con el hypokeimenon, el sustrato o sujeto que permanece bajo los cambios. La pregunta por la ousia — ¿qué existe de modo primario e independiente? — atraviesa toda la metafísica occidental y resurge, en clave teológica, en las controversias trinitarias, cuando el término pasa a nombrar la naturaleza común compartida por las personas divinas (homoousios).


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