Libre albedrío — Del latín liberum arbitrium. Capacidad atribuida al agente de elegir y actuar de modo no enteramente determinado por causas antecedentes. El problema del libre albedrío es uno de los más persistentes de la filosofía, entrelazando metafísica, ética y teología, y gira en torno a una tensión central: si todo acontecimiento tiene causas que lo determinan (determinismo), ¿cómo puede haber una elección genuinamente libre por la que el agente sea moralmente responsable? Agustín formula la cuestión en el contexto cristiano: si Dios es omnisciente y omnipotente, ¿cómo puede el hombre ser libre y responsable del pecado? Su solución — el libre albedrío como don divino corrompido por la Caída — será retomada y radicalizada en la disputa entre Erasmo (De libero arbitrio, 1524) y Lutero (De servo arbitrio, 1525), que niega al hombre caído toda libertad ante la gracia. En la modernidad, Kant distingue la libertad trascendental (espontaneidad de la razón en el plano nouménico) de la libertad práctica (autonomía de la voluntad bajo la ley moral). Schopenhauer niega el libre albedrío empírico: el carácter es inmutable y los motivos determinan necesariamente la acción — solo la voluntad como cosa en sí es libre. El debate contemporáneo opone el compatibilismo (la libertad es compatible con el determinismo) al incompatibilismo; en esta línea, Harry Frankfurt propone que la libertad consiste en la capacidad de refrendar reflexivamente los propios deseos (deseos de segundo orden). Conceptos afines son el determinismo y la responsabilidad moral.
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