Lebenswelt (del alemán mundo de la vida) — concepto central de la fenomenología tardía de Edmund Husserl (1859–1938), introducido sistemáticamente en La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental (redactada en 1935–37 y publicada póstumamente en 1954). El Lebenswelt designa el mundo pre-teórico y pre-científico de la experiencia cotidiana: el horizonte de familiaridad y evidencia inmediata dentro del cual toda actividad humana — incluida la científica — ya siempre ocurre, antes de toda teorización. Es un mundo pre-predicativo (anterior al juicio lógico), intersubjetivo (compartido desde siempre con otros), histórico y eminentemente práctico, en el que el sujeto se mueve como agente corporal que trata con cosas, y no como espectador que las observa a distancia. La “crisis” que diagnostica Husserl consiste en el olvido de ese suelo originario: al matematizar e idealizar la naturaleza (Galileo es el símbolo de este giro), la ciencia moderna erige un mundo de abstracciones que pretende sustituir la experiencia vivida, pero que en realidad la presupone en cada paso. Un ejemplo claro es la geometría, cuyas figuras ideales derivan, por idealización, de las formas toscas que medimos y manipulamos en la vida práctica. Heidegger exploró una estructura análoga con su noción de ser-en-el-mundo (In-der-Welt-Sein), el compromiso práctico pre-reflexivo con el entorno. Alfred Schutz (1899–1959) transpuso la noción a la sociología fenomenológica, y Jürgen Habermas, en Teoría de la acción comunicativa (1981), contrapuso el Lebenswelt — trasfondo de la acción comunicativa — al sistema (mercado y burocracia), diagnosticando la “colonización del mundo de la vida” como patología de la modernidad. Conceptos afines son la epojé fenomenológica y la intersubjetividad.
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