Kosmos (κόσμος) — “Orden”, “ornamento”, “arreglo”, “universo”. El término griego designa una totalidad ordenada y bella; es la raíz de la palabra “cosmética”, aquello que adorna. Los griegos llamaron al mundo kosmos porque lo concibieron no como una suma caótica de cosas, sino como un todo regido por un orden inteligible, en oposición al khaos primordial. Para los pensadores presocráticos, ese cosmos posee un arché —un principio originario y gobernante (el agua en Tales, el ápeiron en Anaximandro, el fuego y el logos en Heráclito)— que explica su regularidad. Heráclito habla de un cosmos único y común a todos, regido por una medida. Platón, en el diálogo Timeo, describe el cosmos como un viviente ordenado por un artífice divino (el demiurgo) según modelos eternos, mientras que Aristóteles lo concibe como un universo finito y jerarquizado de esferas. Para los estoicos, el kosmos es un organismo racional y vivo, enteramente permeado por el logos divino (el pneuma), de modo que orden cósmico y orden moral coinciden: vivir bien es vivir “de acuerdo con la naturaleza” del todo. La noción se articula así con la de logos —la razón que estructura lo real— y se opone al khaos. La cosmología posterior, hasta la contemporánea, hereda de este vocabulario griego el proyecto mismo de explicar el orden de la totalidad.
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