Justificación Epistémica — En epistemología, la justificación es la propiedad que transforma una mera creencia verdadera en conocimiento (o, al menos, en una creencia epistemicamente responsable). El análisis clásico del conocimiento como “creencia verdadera justificada” (justified true belief, JTB) se remonta a Platón (Teeteto, 201d–210a) y permaneció canónico hasta 1963, cuando Edmund Gettier, en un breve y célebre artículo (“Is Justified True Belief Knowledge?”, Analysis, 1963), demostró que JTB es insuficiente — hay casos en que un agente posee una creencia verdadera justificada sin tener conocimiento (los llamados “casos Gettier”).
El debate sobre la naturaleza de la justificación se estructura principalmente en torno a tres teorías clásicas:
Fundacionismo: La justificación tiene una estructura jerárquica. Existen creencias básicas o fundacionales — creencias que están justificadas sin depender de otras creencias para su justificación. Estas sirven de fundamento para todas las demás creencias, que están justificadas por relaciones de inferencia a partir de las básicas. El fundacionismo clásico (Descartes) localiza las creencias básicas en creencias ciertas e indubitables (el cogito, las intuiciones claras y distintas). El fundacionismo moderado (Roderick Chisholm, Theory of Knowledge, 1ª ed. 1966) admite que las creencias básicas pueden ser falibles, pero les atribuye un estatus epistémico privilegiado por su relación con la experiencia.
Coherentismo: La justificación tiene una estructura holística y circular. Ninguna creencia es básica; todas las creencias están justificadas por su coherencia con el sistema total de creencias. Una creencia está más o menos justificada según se integre mejor en el conjunto. Laurence BonJour (The Structure of Empirical Knowledge, 1985) es el defensor contemporáneo más influyente del coherentismo, aunque él mismo migró posteriormente hacia el fundacionismo. El problema clásico del coherentismo es la posibilidad de sistemas coherentes pero completamente desconectados de la realidad — un sistema de creencias puede ser internamente coherente y falso.
Confiabilismo: Una creencia está justificada si y solo si es producida por un proceso confiable de formación de creencias — un proceso que regularmente produce creencias verdaderas. Alvin Goldman (“What Is Justified Belief?”, 1979; Epistemology and Cognition, 1986) es el principal proponente. El confiabilismo es una teoría externalista: lo que justifica una creencia puede ser externo a la perspectiva del sujeto — el sujeto no necesita saber que su proceso de formación de creencias es confiable para estar justificado.
Internalismo versus Externalismo: Este es el eje más profundo del debate contemporáneo sobre justificación. El internalismo sostiene que los factores que determinan la justificación de una creencia son todos internamente accesibles al sujeto — son estados mentales, evidencias, razones que el sujeto puede, en principio, reconocer como justificadores. BonJour y Chisholm son internalistas. El externalismo sostiene que factores externos al sujeto — como la confiabilidad causal del proceso de formación de creencias — pueden determinar la justificación, aunque el sujeto no tenga acceso a ellos. Goldman es el externalista paradigmático. El debate refleja una tensión profunda entre la idea de que el conocimiento exige responsabilidad epistémica subjetiva (favorecida por el internalismo) y la idea de que lo que importa es la conexión objetiva con la verdad (favorecida por el externalismo).
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