Intencionalidad Colectiva — En la filosofía de la mente y la ontología social, la intencionalidad colectiva designa la capacidad de los grupos de agentes de compartir estados intencionales — creencias, deseos, intenciones, emociones — que son en algún sentido propiedad del grupo como tal, y no meramente la suma de los estados individuales de sus miembros. El término intención-nosotros (we-intention) se remonta a Wilfrid Sellars, mientras que el debate contemporáneo fue inaugurado por Raimo Tuomela y Kaarlo Miller. La cuestión central es si la intencionalidad colectiva es irreductible a la individual o si puede analizarse como un conjunto de estados mentales individuales coordinados. John Searle, en The Construction of Social Reality (1995), sostiene que es una característica biológica primitiva: “queremos ganar este partido” no se reduce a una suma de intenciones-yo acompañadas de creencias mutuas, y es el fundamento de los hechos institucionales, creados cuando un grupo asigna colectivamente funciones de estatus según la fórmula “X cuenta como Y en el contexto C” — así un trozo de papel se convierte en dinero. Raimo Tuomela distingue el modo-nosotros (we-mode), en el que el agente actúa tomando las razones del grupo como propias, del modo-yo, en el que solo coopera por interés propio. Margaret Gilbert, en On Social Facts (1989), introduce los sujetos plurales (plural subjects), formados por un compromiso conjunto (joint commitment) que genera obligaciones mutuas. El tema es decisivo para la ontología social y confronta el individualismo metodológico, además de plantear la cuestión de la responsabilidad moral colectiva.
Searle: Intenciones-Nosotros y la Construcción de la Realidad Social
John Searle, en The Construction of Social Reality (1995), propone que la intencionalidad colectiva (collective intentionality) es una característica biológica primitiva de los seres humanos — no puede reducirse a haces de intenciones individuales, aunque cada individuo conozca las intenciones de los demás. La estructura lógica de las intenciones-nosotros (we-intentions) es irreductible a la de las intenciones-yo (I-intentions): “queremos ganar este partido” no equivale a “yo quiero ganar este partido + creo que tú quieres ganar este partido + creo que tú crees que yo quiero ganar este partido + …”. La regresión infinita de creencias individuales nunca captura el hecho de la intención genuinamente colectiva.
Para Searle, la intencionalidad colectiva es el fundamento de la realidad institucional — la realidad del dinero, los matrimonios, la propiedad, los gobiernos y las fronteras nacionales. Estos son hechos institucionales creados por la asignación colectiva de funciones de estatus (status functions): mediante una forma de declaración colectiva implícita, un trozo de papel se convierte en dinero, una persona se convierte en presidente, un gol se convierte en válido. La estructura lógica es “X cuenta como Y en el contexto C” (X counts as Y in C). Toda realidad institucional presupone intencionalidad colectiva.
Tuomela: Modo-Nosotros y Modo-Yo
Raimo Tuomela (The Philosophy of Sociality, 2007; trabajos anteriores desde los años 1980) propone una distinción entre actuar en el modo-nosotros (we-mode) y actuar en el modo-yo (I-mode). En el modo-yo, un agente actúa como miembro de un grupo pero tiene razones individualmente relativizadas — hace X porque beneficia al grupo y, por tanto, a sí mismo. En el modo-nosotros, el agente actúa como parte de un grupo en tanto que grupo — sus razones son las razones del grupo, no razones individuales que casualmente convergen. Tuomela argumenta que la acción social genuinamente colectiva requiere el modo-nosotros, el cual implica la aceptación de normas y objetivos del grupo como tales.
Gilbert: Sujetos Plurales y Compromiso Conjunto
Margaret Gilbert (On Social Facts, 1989; Joint Commitment, 2014) propone la teoría de los sujetos plurales (plural subjects): un grupo forma un sujeto plural cuando sus miembros están comprometidos conjuntamente (jointly committed) a hacer algo como cuerpo único. Este compromiso conjunto es irreductible a compromisos individuales y crea obligaciones y derechos entre los miembros del grupo — obligaciones de lealtad, de no abandono, de actuar conforme al objetivo conjunto. Gilbert aplica este análisis a las creencias colectivas, las normas sociales, las emociones compartidas y la autoridad política.
Implicaciones
El debate sobre intencionalidad colectiva es fundamental para la ontología social y la filosofía de las ciencias sociales: determina si es posible o no una explicación puramente individualista de los fenómenos sociales (el individualismo metodológico de Weber, Popper y Elster) o si los grupos, instituciones y estructuras sociales tienen un estatus ontológico irreductible. También es relevante para la filosofía moral y jurídica: si los grupos pueden tener intenciones, ¿pueden también tener responsabilidad moral colectiva?
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