Inmanencia / Trascendencia — Par conceptual que organiza buena parte de la metafísica y la teología occidentales. La inmanencia designa lo que permanece interno a un sistema, proceso o ser, sin remitir a nada exterior a sí; la trascendencia designa lo que está más allá, fuera o por encima de aquello que la contiene. Los términos derivan del latín immanere (“permanecer dentro”) y transcendere (“sobrepasar, ir más allá”). La pregunta clásica es teológica: ¿es Dios trascendente al mundo, separado y superior a él (teísmo), o inmanente a él, identificado con la naturaleza misma? Spinoza, en la Ética, ofrece la fórmula decisiva de la inmanencia al afirmar que “Dios es la causa inmanente, no transitiva, de todas las cosas” (Deus est omnium rerum causa immanens, non vero transiens): la causa no actúa desde fuera sobre los efectos, sino que permanece en ellos, pues nada existe fuera de la sustancia única (Deus sive Natura). En Kant hay que distinguir lo trascendente — aquello que rebasa los límites de la experiencia posible, como las Ideas de la razón (alma, mundo, Dios) — de lo trascendental, las condiciones a priori que hacen posible la experiencia y permanecen inmanentes a ella. En el siglo XX, Sartre describe la conciencia como trascendencia pura, siempre lanzada “más allá” de sí hacia el mundo, mientras que Deleuze hace de la inmanencia el principio de una filosofía sin fundamento exterior, formulando, a partir de Spinoza, el concepto de “plano de inmanencia”. El par dialoga de cerca con la oposición entre lo finito y lo infinito y con la noción de sustancia.


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