Hilomorfismo — Doctrina aristotélica según la cual toda sustancia sensible es un compuesto (synolon) de dos principios inseparables: hyle, la materia, y morphé, la forma. El término, acuñado posteriormente a partir de estas dos palabras griegas, expresa el núcleo de la física y la metafísica de Aristóteles, desarrollado sobre todo en la Física, la Metafísica y el De Anima. La materia es el sustrato indeterminado, aquello de lo que algo está hecho; la forma es el principio de determinación, organización e inteligibilidad que hace que una cosa sea lo que es. En las cosas naturales ninguno de los dos existe por separado: no hay materia sin forma ni forma sin materia. El ejemplo clásico es el de la estatua de bronce, en la que el bronce es la materia y la figura impuesta por el escultor es la forma; más decisivamente, en el ser vivo el alma (psyché) se define como la forma o acto primero del cuerpo organizado, y no como una entidad que habita el cuerpo. El hilomorfismo se articula con la teoría de las cuatro causas y con el par potencia y acto (dynamis y energeia): la materia está en potencia para recibir la forma que la actualiza. En la Edad Media, la doctrina fue asimilada y reelaborada por la escolástica, especialmente por Tomás de Aquino, que la unió a la distinción entre esencia y existencia. Por oponerse al dualismo que separa radicalmente alma y cuerpo, el hilomorfismo ha vuelto a discutirse en la filosofía de la mente contemporánea como alternativa tanto al dualismo cartesiano como al fisicalismo reduccionista.


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