Hegemonía (ἡγεμονία, hēgemonía) — En Antonio Gramsci, forma de dominación basada en la dirección intelectual y moral y en el consenso, y no solo en la coerción, ejercida por una clase sobre la sociedad. El término griego significa “liderazgo” o “mando” (de hēgemōn, “guía”, “jefe”) y designaba, en la Antigüedad, la supremacía de una ciudad sobre las demás. En la socialdemocracia rusa el concepto se usó para tratar el liderazgo del proletariado en la revolución; Gramsci lo desarrolló en los Cuadernos de la cárcel (escritos entre 1929 y 1935), tras emplearlo en “Algunos temas de la cuestión meridional” (1926). Su tesis es que, en las sociedades occidentales con una “sociedad civil” densa (escuelas, iglesias, prensa, asociaciones), el poder de una clase depende de lograr el consentimiento de los gobernados, y no solo de controlar el aparato coercitivo. Gramsci distingue dominación (coerción) y dirección; en el Cuaderno 6, §88, formula el Estado como sociedad política más sociedad civil, es decir, hegemonía revestida de coraza de coerción. Los intelectuales “orgánicos” tienen la función de organizar el consenso (Cuaderno 12, §1). De ahí la estrategia de una “guerra de posiciones” en la sociedad civil y la construcción de una contrahegemonía. El concepto fue retomado por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe en Hegemonía y estrategia socialista (1985), en clave posmarxista, y por Robert Cox en las relaciones internacionales. Críticas: Perry Anderson, en “Las antinomias de Antonio Gramsci” (1976–1977), señaló oscilaciones en el uso del término; Louis Althusser, con los aparatos ideológicos de Estado, propuso una alternativa estructuralista. Véanse también ideología y el artículo Marxismo occidental: Lukács, Gramsci y Althusser.
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