Filosofía de la Praxis — Nombre que Antonio Gramsci dio, en los Cuadernos de la cárcel, al materialismo histórico de Marx concebido como filosofía autónoma y completa, y no como mero apéndice de una economía o de una metafísica. La expresión filosofía de la praxis (en italiano, filosofia della prassi) no es invención de Gramsci: la retoma de Antonio Labriola, que ya la había usado para caracterizar el núcleo del marxismo, y la fundamenta en las Tesis sobre Feuerbach de Marx, sobre todo en la idea de que la verdad de una teoría se prueba en la actividad práctica. En el contexto de la prisión, el rótulo también servía para sortear la censura, sustituyendo al término “marxismo”. Su tesis central es el rechazo a separar teoría y acción: pensar es ya una forma de actuar sobre el mundo, y toda transformación social supone una elaboración intelectual y moral. Frente a lecturas economicistas, Gramsci insiste en que las superestructuras —cultura, ideología, derecho, educación— poseen autonomía relativa respecto a la base económica y constituyen el terreno decisivo de la política. De ahí su estrecho vínculo con su concepto de hegemonía: la clase que aspira a dirigir la sociedad debe antes conquistar consenso en el plano de las ideas y los valores, y no solo tomar el poder por la fuerza. El intelectual orgánico, ligado a un grupo social, es el agente que articula esa visión del mundo. La filosofía de la praxis es, así, a la vez interpretación crítica de la historia y proyecto consciente de su transformación.
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