Eliminativismo (también llamado materialismo eliminativo) — Posición en filosofía de la mente según la cual los conceptos centrales de la psicología popular (folk psychology) — creencia, deseo, intención, dolor, memoria tal como ordinariamente se entienden — son entidades teóricas falsas que serán eliminadas cuando una neurociencia madura ofrezca una explicación adecuada del comportamiento. La psicología popular no es, para el eliminativista, una descripción superficial de realidades profundas que la neurociencia vendría a revelar; es una teoría equivocada sobre lo que ocurre en el cerebro — destinada al mismo fin que el flogisto, el éter y los espíritus vitales.
Paul Churchland y el Argumento Central
La formulación filosófica más rigurosa del eliminativismo pertenece a Paul Churchland (n. 1942) en el artículo “Eliminative Materialism and the Propositional Attitudes” (Journal of Philosophy, 1981) y en el libro Matter and Consciousness (1984). El argumento de Churchland parte de una observación metodológica: la psicología popular es una teoría empírica — un conjunto de principios generales y entidades postuladas para explicar y predecir el comportamiento humano. Utiliza conceptos como creencia, deseo e intención del mismo modo que la física utiliza masa, fuerza y campo: como términos teóricos que postulan entidades para explicar fenómenos observables.
Como toda teoría empírica, la psicología popular puede evaluarse: ¿es precisa? ¿Tiene éxito en sus predicciones? ¿Es integrable con las demás ciencias? Churchland argumenta que, en estas dimensiones, la psicología popular tiene un rendimiento muy pobre. No logra explicar los trastornos mentales graves, la naturaleza del sueño y los sueños, el aprendizaje, la creatividad o las diferencias individuales de personalidad. Se integra mal con la biología evolutiva y la neurociencia. Su desarrollo ha sido extraordinariamente estancado a lo largo de milenios: usamos los mismos conceptos de creencia y deseo que los griegos antiguos, sin un progreso teórico comparable al de cualquier otra ciencia.
La conclusión de Churchland es que la psicología popular es una teoría tan defectuosa que la mejor perspectiva no es reducir sus términos a la neurociencia (como haría el reduccionista), sino eliminar esos términos en favor de un vocabulario neurocientífico maduro. Al igual que la alquimia no fue reducida a la química sino eliminada por ella, las “actitudes proposicionales” (creencias, deseos) serán abandonadas.
Patricia Churchland y la Neurofilosofía
Patricia Churchland (n. 1943), en Neurophilosophy: Toward a Unified Science of the Mind-Brain (1986), desarrolló el programa eliminativista en el nivel de las ciencias neurocognitivas. Su proyecto consiste en demostrar que la psicología y la neurociencia pueden integrarse en una teoría unificada — y que en ese proceso de integración, los conceptos de la psicología popular serán revisados, reformulados o eliminados a medida que sus referentes se revelen artificiales o inexistentes.
La distinción de Patricia Churchland entre eliminación y reducción es importante: no se trata de negar que haya estados internos que causen comportamiento, sino de afirmar que la descripción correcta de esos estados será neurocientífica, no de psicología popular. La diferencia entre reducción y eliminación es la diferencia entre “el calor es movimiento molecular” (reducción exitosa: el término antiguo se conserva con un nuevo referente) y “no existe el flogisto” (eliminación: el término se abandona porque carece de referente real).
Objeciones al Eliminativismo
El eliminativismo se enfrenta a objeciones sólidas:
Autorrefutación: Si no hay creencias, ¿cómo puede Churchland creer que el eliminativismo es verdadero y desear que el lector lo acepte? El propio enunciado del eliminativismo parece presuponer los conceptos que rechaza.
Éxito predictivo de la psicología popular: Pese a sus limitaciones, la psicología popular es extraordinariamente eficaz para predecir y explicar el comportamiento cotidiano. Que alguien con hambre y sin dinero vaya al banco antes que al restaurante es predecible por la psicología popular con una precisión que la neurociencia actual no alcanza.
Irreductibilidad de la experiencia subjetiva: Aunque la neurociencia describa en detalle los correlatos neurales de las experiencias, la dimensión fenomenológica — lo que es como tener esa experiencia — parece resistir la eliminación.
Paul Churchland reconoció la objeción de la autorrefutación e intentó responderla: afirma que el eliminativismo no se autorrefuta porque no presupone que las creencias tal como la psicología popular las concibe sean reales, sino solo que existe algún tipo de estado interno causalmente eficaz — cuyo carácter exacto revelará la neurociencia.
Eliminativismo, Reduccionismo y el Problema Difícil
El eliminativismo se contrasta frecuentemente con el reduccionismo (que identifica los estados mentales con estados físicos conservando los términos mentales) y con el instrumentalismo (que trata a la psicología popular como útil pero no literalmente verdadera). El eliminativismo es la posición más radical: afirma la falsedad, no meramente la insuficiencia, de la psicología popular.
Desde la perspectiva del problema difícil de la conciencia (Chalmers), el eliminativismo podría parecer una solución: si no hay qualia en sentido robusto — si los estados fenomenológicos son constructos teóricos defectuosos —, entonces el problema difícil se disuelve. Pero esta “solución” es rechazada por la mayoría de los filósofos de la mente como implausible: la experiencia subjetiva parece ser el dato más inmediato e indudable que poseemos.
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