Dynamis / Energeia (δύναμις / ἐνέργεια) — Par conceptual aristotélico que distingue la dynamis — potencia, capacidad o posibilidad de ser — de la energeia, el acto o la realización actual de esa capacidad. Dynamis deriva del verbo que significa “ser capaz, poder”, mientras que energeia procede de la raíz érgon (obra, trabajo), y nombra aquello que está en obra, en pleno ejercicio. La distinción articula el pensamiento de Aristóteles en la Metafísica (sobre todo en el libro Θ, IX) y en la Física, y Aristóteles emplea además el término afín entelécheia (entelequia), el estado de quien ha alcanzado su fin o perfección. El ejemplo clásico es el de la semilla: contiene el árbol en dynamis, como posibilidad aún no actualizada, mientras que el árbol adulto es esa misma potencia realizada en energeia. Con este par Aristóteles resuelve un problema heredado de Parménides — cómo explicar el devenir sin caer en la contradicción de derivar el ser del no-ser: el movimiento o cambio se define precisamente como el tránsito de la potencia al acto, la actualización de lo que solo era posible. El esquema sostiene también el hilemorfismo, en el que la materia figura como potencia y la forma como el acto que la determina. En la cúspide de la metafísica aristotélica está el Primer Motor inmóvil, que mueve todas las cosas siendo acto puro, sin ninguna potencia residual — por lo cual no cambia ni puede dejar de ser lo que es. Conceptos estrechamente ligados son, pues, la entelécheia, el movimiento (kínesis) y la teoría de las cuatro causas.
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