Dualismo — Posición metafísica que postula la existencia de dos principios, sustancias o categorías irreducibles entre sí, es decir, que no pueden reducirse ni explicarse a partir de un único fundamento. El término procede del latín dualis (de duo, “dos”) y se opone al monismo, que reconoce un único principio fundamental, y al pluralismo. La formulación más influyente es el dualismo de sustancias de René Descartes, expuesto sobre todo en las Meditaciones metafísicas (1641): la realidad se divide en res cogitans, la sustancia pensante (el alma o la mente, sin extensión espacial), y res extensa, la sustancia extensa (el cuerpo y el mundo material). De ahí surge el llamado problema mente-cuerpo: si mente y cuerpo son sustancias radicalmente distintas, ¿cómo pueden interactuar, de modo que una decisión de la voluntad mueva el brazo o una lesión física produzca dolor? Descartes llegó a sugerir que dicha interacción ocurría en la glándula pineal, solución que sus críticos consideraron insatisfactoria. El dualismo cartesiano tuvo precursores: ya Platón distinguía el alma inmortal del cuerpo perecedero. En la filosofía contemporánea de la mente se distingue el dualismo de sustancias del dualismo de propiedades, que admite una sola sustancia dotada de propiedades mentales y físicas irreducibles. El esquema dualista reaparece en otros dominios: el bien y el mal en el maniqueísmo, el fenómeno y la cosa-en-sí en Kant, lo sagrado y lo profano en la religión. A él se oponen tanto el materialismo como el idealismo, que pretenden reducir todo a un único tipo de realidad.


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