Différance — Neologismo forjado por Jacques Derrida, introducido en la conferencia “La différance” (pronunciada en la Société française de philosophie el 27 de enero de 1968; publicada en Théorie d’ensemble [volumen colectivo, 1968] y en Marges de la philosophie [1972]). El término es, en francés, una grafía alternativa de différence (diferencia) — con la sustitución de la e por la a en la sílaba final. Esta sustitución es inaudible en el habla: se manifiesta únicamente en la escritura — y este hecho es, para Derrida, ejemplar y no accidental.

El Juego del Verbo Différer

En francés, el verbo différer tiene dos sentidos irreductiblemente distintos: (1) diferir — ser diferente, ser otro, distinguirse en el espacio (sentido sincrónico y saussuriano: el signo tiene identidad únicamente por diferencia respecto de otros signos); y (2) aplazar — diferir en el tiempo, posponer, demorar (sentido diacrónico y temporal). La différance condensa ambos sentidos: designa a la vez el movimiento de diferenciación espacial (el juego de diferencias que constituye los signos) y el movimiento de aplazamiento temporal (el hecho de que el sentido nunca está plenamente presente — siempre está por venir, siempre aplazado, siempre remitiendo a otro signo).

Crítica a la Metafísica de la Presencia

El concepto se inscribe en el proyecto derridiano de deconstrucción de la metafísica de la presencia (métaphysique de la présence): la tradición filosófica occidental — de Platón a Husserl, pasando por Aristóteles, Descartes, Hegel y Heidegger — habría privilegiado sistemáticamente la presencia como modo fundamental del ser y del significado. El logos (razón, lenguaje) sería el lugar de la presencia plena del sentido, y el habla (parole), como expresión directa del pensamiento, sería privilegiada frente a la escritura (écriture), tratada como derivada, secundaria, representación de la representación.

En De la grammatologie (1967), Derrida denomina este privilegio fonocentrismo (centrado en la voz) y logocentrismo (centrado en el logos). El fonocentrismo supone que en el habla el hablante está plenamente presente para sí mismo — el pensamiento coincide con el sonido. Pero la différance muestra que incluso en el habla el sentido ya está atravesado por la diferencia y el aplazamiento: ningún signo es self-présent (autoevidente, autosuficiente); solo tiene sentido en relación con otros signos, y estos remiten a otros, y así indefinidamente. No hay arkhé (origen pleno, sentido primero, presencia inaugural) — solo hay el juego de las diferencias.

La Escritura como Paradigma

Para Derrida, la escritura no es meramente un suplemento del habla (como supone la tradición): es el paradigma del funcionamiento de todos los signos, incluidos los orales. El concepto de archi-escritura (archi-écriture) designa este funcionamiento general del lenguaje como juego de diferencias y huellas (traces): cada signo porta la marca de los otros signos de los que difiere, y la presencia de cualquier elemento solo es posible sobre el fondo de la ausencia de todos los demás.

La différance no es un concepto en el sentido tradicional — no tiene esencia positiva, no es una cosa, no puede definirse sino negativamente: es “ni una palabra ni un concepto” (Derrida, “La différance”). Es más bien una estrategia de lectura y escritura que expone los mecanismos mediante los cuales los textos filosóficos suprimen o marginan lo que amenaza la presencia que buscan garantizar.


Glosario