Cuatro causas (αἰτία, aitía) — Doctrina de Aristóteles según la cual conocer algo es conocerlo por sus causas, y las respuestas a la pregunta “¿por qué?” son de cuatro tipos. La palabra griega aitía significa “causa”, pero también “responsabilidad” y “explicación”, y los intérpretes suelen observar que su sentido es más amplio que el de “causa” en el lenguaje moderno. La doctrina se expone en la Física (II, 3, 194b16–195a3) y en la Metafísica (V, 2, 1013a24–b3), y la exigencia de conocer por las causas aparece en los Segundos analíticos. Las cuatro son: la causa material (hylē), aquello de que algo está hecho, como el bronce de la estatua; la causa formal (eidos, la esencia o definición), lo que la cosa es, como la forma de la estatua; la causa eficiente (aquello de donde procede el comienzo del movimiento o del cambio), como el escultor; y la causa final (telos, “aquello en vista de lo cual”), como la salud, que es el fin del paseo. Una misma cosa puede tener varias causas y una misma causa puede producir efectos opuestos. En la Física (II, 7, 198a), Aristóteles observa que, en los seres naturales, la causa formal, la eficiente y la final con frecuencia coinciden. La teoría sustenta su física y su biología, en las que la naturaleza obra en vista de un fin, y se vincula al hilemorfismo. Los escolásticos, como Tomás de Aquino, la heredaron; en la ciencia moderna, con Francis Bacon y otros, el término “causa” tendió a restringirse a la causa eficiente, y la crítica de Hume se dirigió contra ella. Véanse también telos, eidos, ousia, dynamis y energeia y physis; Aristóteles, Tomás de Aquino y Hume.


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