Contrato Social — Concepto central de la filosofía política moderna que fundamenta la legitimidad del Estado y la obligación política en un acuerdo (real o hipotético) entre individuos que, al consentir, abandonan el estado de naturaleza e instituyen la autoridad política. La imagen procede de la idea jurídica del pactum — un contrato voluntario que crea obligaciones mutuas — trasladada de la relación entre particulares al vínculo entre los gobernados y el poder. La corriente que hace de ese pacto el criterio de legitimidad del poder se llama contractualismo. Tres formulaciones clásicas la definen. En Hobbes (Leviatán, 1651), el estado de naturaleza es una “guerra de todos contra todos”, y los individuos transfieren irrevocablemente sus derechos a un soberano absoluto a cambio de seguridad. En Locke (Segundo Tratado sobre el Gobierno, 1689), el estado de naturaleza ya contiene derechos naturales — vida, libertad y propiedad —, y el contrato instituye un gobierno limitado encargado de protegerlos, que puede disolverse si los traiciona. En Rousseau (Del Contrato Social, 1762), el pacto produce la voluntad general (volonté générale): obedeciendo la ley que se ha prescrito a sí mismo, el ciudadano permanece libre. Kant reinterpreta el contrato como idea regulativa de la razón práctica — no un hecho histórico, sino un criterio: toda ley debe ser tal que pudiera haber sido consentida por todos. En el siglo XX, Rawls (Teoría de la Justicia, 1971) renueva esta tradición con la “posición original” y el “velo de ignorancia”, experimentos mentales que, al suprimir el conocimiento de la propia posición social, conducen a la elección de principios imparciales de justicia.


Glosario