Conciencia — Término multívoco que designa, en sentido amplio, la capacidad de un ser de darse cuenta de sí mismo y del mundo. Etimológicamente proviene del latín conscientia (cum + scire, “saber con”), que reúne tanto el sentido moral —la “conciencia” que aprueba o condena los propios actos— como el cognitivo, el saber acompañado de reflexión. En la filosofía moderna, John Locke, en el Ensayo sobre el Entendimiento Humano, define la conciencia como la percepción de lo que ocurre en la propia mente y la vincula a la identidad personal: lo que hace de alguien la misma persona a lo largo del tiempo es la continuidad de la conciencia, no la sustancia que la sostiene. En la Fenomenología del Espíritu de Hegel, la conciencia es un movimiento dialéctico por el cual el Espíritu llega a conocerse a través del otro, como ilustra la célebre dialéctica del amo y el esclavo. Husserl y la fenomenología investigan la conciencia como intencionalidad: toda conciencia es conciencia de algo, siempre dirigida a un objeto; no existe conciencia vacía. Sartre radicaliza esta tesis al afirmar que la conciencia humana es una “nada”, pues se define por la negación —por la capacidad de negar lo dado y proyectar posibilidades, fundando así la libertad. Cabe distinguir además la conciencia de algo (intencional) de la autoconciencia, aquella que se vuelve sobre sí misma. Conceptos estrechamente ligados son la intencionalidad, la subjetividad y, en la tradición moral, la noción de conciencia como instancia de juicio ético.
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