Conatus — Término latino que significa esfuerzo, tendencia o impulso; en Spinoza, el esfuerzo por el cual cada cosa persevera en su ser, identificado con su propia esencia. En la Ética (1677, póstuma), parte III, proposición 6, Spinoza afirma que cada cosa, en cuanto está en sí, se esfuerza por perseverar en su ser; en la proposición 7, que ese esfuerzo no es sino la esencia actual de la cosa misma. El concepto tiene antecedentes en la física del siglo XVII: Descartes lo emplea en un contexto mecánico (Principios de la filosofía, 1644) y Hobbes habla de conatus como movimiento mínimo en De Corpore (1655), aplicándolo luego a las pasiones humanas en el Leviatán. Spinoza lo generaliza y lo convierte en principio de su psicología y de su ética: referido a la vez a la mente y al cuerpo, el conatus se llama apetito; el apetito acompañado de conciencia de sí es el deseo (cupiditas, III, prop. 9, escolio). Los afectos fundamentales se definen en relación con él: la alegría es el paso a una mayor perfección, o potencia de obrar, y la tristeza el paso a una menor. En la parte IV, la virtud se identifica con la propia potencia de obrar, y buscar lo útil para sí según la razón es el fundamento de la ética spinoziana. El concepto fue retomado por Deleuze (Spinoza y el problema de la expresión, 1968) y suele compararse con la voluntad de poder de Nietzsche, quien en una carta a Overbeck (1881) se declaró asombrado de encontrar en Spinoza un precursor. Véanse Spinoza, Hobbes, Deleuze, Nietzsche y monismo.
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