Biopoder — Concepto elaborado por Michel Foucault para designar el conjunto de mecanismos por los cuales los rasgos biológicos fundamentales de la especie humana — natalidad, mortalidad, salud, longevidad — entran en los cálculos del poder y se convierten en objeto de una estrategia política de gestión de las poblaciones. El término (del griego bíos, vida, unido a “poder”) es introducido por Foucault en el último capítulo de Historia de la sexualidad I — La voluntad de saber (1976) y desarrollado en los cursos en el Collège de France (Hay que defender la sociedad, 1975-76; Seguridad, territorio, población, 1977-78). El biopoder se articula en dos polos: la anatomopolítica, que disciplina los cuerpos individuales (vigilancia, adiestramiento, docilización), y la biopolítica, que regula las poblaciones como especie mediante estadísticas demográficas, control sanitario y políticas de salud pública. Más que reprimir, este poder produce, organiza y optimiza la vida como recurso. Con ello Foucault describe una transición histórica: el poder soberano, que “hacía morir y dejaba vivir”, cede el lugar a un poder que “hace vivir y deja morir”. Un ejemplo concreto es la gestión estatal de epidemias, vacunación y tasas de natalidad, en la que la vida de la población se convierte en blanco de una regulación calculada. El concepto se vincula estrechamente al de gubernamentalidad — las técnicas de conducción de las conductas — y al poder disciplinario de las instituciones (prisión, hospital, escuela). Giorgio Agamben (Homo Sacer, 1995) radicaliza la noción al sostener que el biopoder reduce al ser humano a “nuda vida” (zoé), expuesta a la violencia soberana sin protección jurídica.
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