Ateísmo (del griego átheos, de a-, “sin”, y theós, “dios”) — Posición que niega la existencia de Dios o de dioses, o que simplemente no los admite. En la Antigüedad, átheos era sobre todo una acusación: Sócrates fue acusado de no reconocer a los dioses de la ciudad (Platón, Apología), y Anaxágoras y Diágoras de Melos fueron procesados o perseguidos por razones religiosas. Se distinguen el ateísmo positivo (o fuerte), que afirma que Dios no existe, y el negativo (o débil), que solo carece de creencia en Dios sin afirmar su inexistencia; este último se distingue del agnosticismo, que concierne al conocimiento y no a la creencia. El ateísmo explícito y sistemático se hace posible en la modernidad: el barón d’Holbach expone un materialismo ateo en el Sistema de la naturaleza (1770), y Feuerbach, en La esencia del cristianismo (1841), interpreta a Dios como proyección de la esencia humana. Marx hace de la crítica de la religión el presupuesto de la crítica social, Nietzsche anuncia en La gaya ciencia (1882, § 125) la “muerte de Dios” como acontecimiento cultural cuyas consecuencias nihilistas estaban aún por venir, y Freud, en El porvenir de una ilusión (1927), trata la religión como ilusión nacida del desamparo. En el existencialismo, Sartre sostiene que, sin Dios, la existencia precede a la esencia (véase esencia y existencia). Los teístas responden con argumentos sobre la existencia de Dios y señalan los fundamentos morales y metafísicos de la creencia; filósofos analíticos como J. L. Mackie (El milagro del teísmo, 1982) discuten argumentos a favor del ateísmo, en particular el problema del mal. Véanse Feuerbach, Nietzsche, Freud, Sartre, teísmo y nihilismo.
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