Angustia — Del latín angustia (estrechamiento), alemán Angst. Tonalidad afectiva fundamental en la filosofía existencialista, distinta del miedo (Furcht), que tiene objeto determinado: la angustia se dirige a la nada, a la libertad o a la finitud. Kierkegaard (El concepto de la angustia, 1844) la analiza como experiencia de la libertad ante la posibilidad pura — “la angustia es el vértigo de la libertad.” Revela que el ser humano es una síntesis de finito e infinito, temporalidad y eternidad, siempre en riesgo de desesperación. Heidegger (Ser y Tiempo, §40) eleva la angustia a Grundbefindlichkeit (disposición afectiva fundamental): en ella, el mundo pierde su significatividad habitual, el ente intramundano “se hunde” en insignificancia, y el Dasein se ve confrontado con la nada — revelándose como ser-en-el-mundo y ser-para-la-muerte. La angustia individualiza, arrancando al Dasein de la caída en lo impersonal. Sartre (El ser y la nada) identifica angustia con la conciencia de la libertad: me angustio porque nada — ninguna esencia, ningún valor previo — determina mi elección. La angustia no es patología, sino condición ontológica de la existencia auténtica.
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