Analogía — Procedimiento lógico, semántico y argumentativo que establece una semejanza proporcional entre dominios distintos, permitiendo aplicar un mismo término a cosas diferentes sin que tenga exactamente el mismo sentido ni sentidos completamente independientes. El término procede del griego analogía, que significaba originalmente “proporción” matemática, y adquiere relevancia filosófica en Aristóteles, quien distingue los modos en que una palabra se dice de varias cosas: de modo unívoco (sentido idéntico), equívoco (sentidos sin relación) y según una relación con un término central, como en su célebre análisis de “sano”, que se dice del organismo, del alimento y del color por referencia a la salud — el llamado pros hen o analogía de atribución. La tradición medieval, sobre todo Tomás de Aquino, desarrolla la analogia entis (analogía del ser) para sostener que predicados como “bueno”, “sabio” o “ser” pueden aplicarse tanto a las criaturas como a Dios de modo analógico: ni unívoco, pues ello reduciría a Dios a la escala de lo creado, ni puramente equívoco, pues entonces nada podríamos afirmar de él con sentido. La analogía se convierte así en la vía intermedia que hace posible el discurso sobre lo trascendente. En la epistemología y la ciencia, el razonamiento analógico fundamenta hipótesis, modelos y metáforas explicativas, como cuando se compara el átomo con un sistema planetario: la inferencia transfiere propiedades de un caso conocido a otro semejante, con fuerza solo probable, no demostrativa. La analogía se distingue, por tanto, tanto de la univocidad — explorada después por Duns Escoto — como de la metáfora puramente retórica, situándose entre la identidad y la mera homonimia.
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