Alma (psyché / anima) — Principio vital y organizador que, en la tradición filosófica, da cuenta de aquello que distingue al ser vivo de lo inanimado y, en sentido más estricto, de la vida intelectual y moral del ser humano. El término griego psyché designaba originalmente el soplo o aliento que abandona el cuerpo en la muerte; el latín anima conserva esa raíz ligada al aire y al respirar. Para Platón, sobre todo en el Fedón y en el Fedro, el alma es inmortal, preexiste al cuerpo y le sobrevive: aprisionada temporalmente en la materia, aspira a regresar al mundo de las Formas inteligibles, del cual proviene su conocimiento. Aristóteles, en el tratado Acerca del alma (De Anima), rechaza ese dualismo y define el alma como la forma o acto primero de un cuerpo natural dotado de vida en potencia: no es una sustancia separable, sino el principio que organiza y actualiza las funciones vitales — nutritiva, sensitiva y racional. En la Modernidad, Descartes replantea la cuestión en términos de dos sustancias: el alma como res cogitans (sustancia pensante), distinta e independiente del cuerpo entendido como res extensa (sustancia extensa), inaugurando el problema mente-cuerpo que ocupa a la filosofía hasta hoy. La oposición central recorre, así, dos ejes: el alma como sustancia separada (Platón, Descartes) frente al alma como principio inmanente al cuerpo (Aristóteles); y el alma como sede del pensamiento frente al alma como mero principio de vida. Conceptos estrechamente ligados son el dualismo — la tesis de que mente y cuerpo son realidades distintas — y la inmortalidad, heredera de la concepción platónica.
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