Alienación (Entfremdung) — Estado en el que algo que pertenece al sujeto — su trabajo, su actividad, su propia esencia — se vuelve independiente, ajeno e incluso hostil hacia él. El término alemán Entfremdung (volverse extraño) suele distinguirse de Entäußerung (exteriorización, el acto de ponerse fuera de sí), aunque ambos van de la mano. En Hegel, sobre todo en la Fenomenología del Espíritu (1807), la alienación es un momento necesario y productivo: el Espíritu se exterioriza en formas objetivas — la naturaleza, la cultura, las instituciones — que al principio le parecen ajenas, pero que debe reconocer como obra suya para alcanzar la autoconciencia. La exteriorización es, por tanto, una etapa del proceso de retorno a sí mismo. Karl Marx retoma el concepto pero lo radicaliza en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844: la alienación deja de ser una figura del pensamiento y pasa a designar una condición social concreta del trabajador en el capitalismo. Marx distingue varias dimensiones del trabajo alienado: el obrero se vuelve extraño al producto de su trabajo (que pertenece a otro), a la propia actividad productiva (que se convierte en mero medio de supervivencia), a su esencia genérica (Gattungswesen, aquello que lo define como ser humano) y a los demás hombres. Así, cuanto más riqueza produce el trabajador, más pobre y dependiente se vuelve. El concepto se tornó central en la crítica marxista y resuena en nociones cercanas como la reificación de Lukács y el fetichismo de la mercancía.


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