Akrasia (ἀκρασία) — Debilidad de la voluntad: la situación en que alguien actúa contra lo que él mismo juzga que es lo mejor. El término griego se forma con el prefijo privativo a- (“sin”) y kratos (“poder”, “dominio”), y significa literalmente “falta de dominio de sí”. El problema es central en la ética antigua. En el Protágoras (352b–358d), Sócrates niega que la akrasia exista: quien sabe lo que es mejor no obra de otro modo, de manera que el aparente “ser vencido por el placer” sería en realidad ignorancia, un error de cálculo sobre placeres y dolores. Aristóteles retoma la cuestión en el libro VII de la Ética a Nicómaco, partiendo de las opiniones comunes (endoxa) y de los fenómenos, y admite que las personas sí actúan contra lo que saben. Distingue al acrático (akratēs), que obra contra su elección deliberada por efecto de la pasión, del autodominado (enkratēs) y del intemperante (akolastos), que obra conforme a una elección viciosa. Distingue además dos formas de akrasia: la debilidad (astheneia) y la precipitación (propeteia). Para explicar el fenómeno sostiene que el acrático posee el conocimiento en cierto sentido, pero no lo ejerce en el momento de actuar, dominado por el deseo. En la filosofía moderna el debate fue reabierto por R. M. Hare en Freedom and Reason (1963) y por Donald Davidson en el ensayo “How Is Weakness of the Will Possible?” (1970). Véanse también phronesis, ética y libre albedrío; los pensadores centrales son Sócrates, Platón y Aristóteles.


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