Absurdo — Del latín absurdus (disonante, contrario a la razón). En la filosofía existencialista, y particularmente en la obra de Albert Camus, designa la confrontación entre la exigencia humana de sentido, unidad y claridad, y la indiferencia irracional del mundo que permanece silencioso ante esa exigencia. El absurdo no reside ni en el hombre ni en el mundo aisladamente, sino en la relación entre ambos — es un “divorcio” (El mito de Sísifo, 1942). Camus rechaza tanto el suicidio físico como el “suicidio filosófico” (el salto de fe kierkegaardiano o la reconciliación hegeliana) como evasiones. La respuesta auténtica es la revuelta: mantener la tensión del absurdo sin eliminarla, vivir sin apelación a la trascendencia. Sísifo, condenado a empujar eternamente su roca, es el héroe absurdo por excelencia — “hay que imaginar a Sísifo feliz.” El concepto se distingue del nihilismo: el absurdo no niega el valor de la vida, sino que la afirma a pesar de la ausencia de sentido metafísico.
← Glosario