Mário Ferreira dos Santos (1907–1968) es, por amplitud de producción, el mayor proyecto sistemático de filosofía jamás intentado en Brasil. Su Enciclopedia de Ciencias Filosóficas y Sociales, planeada en más de cincuenta volúmenes, es una empresa sin paralelo en la historia intelectual brasileña — y rara incluso en el contexto internacional del siglo XX, en el que la filosofía académica abandonó progresivamente la forma sistemática.
Independientemente de las limitaciones que se puedan señalar a la obra — y existen —, el proyecto de Mário Ferreira merece un examen académico serio: por su alcance, por su ambición teórica y por la posición singular que ocupa entre la escolástica tomista, el pitagorismo, la fenomenología y la tradición dialéctica alemana. Este artículo presenta la vida, la obra y la doctrina central — la Filosofía Concreta — con rigor crítico y sin hagiografía.
1. Vida y formación
1.1 Trayectoria
Mário Ferreira dos Santos nació en Tietê (estado de São Paulo) el 3 de enero de 1907 y murió en São Paulo el 11 de abril de 1968. Hijo del inmigrante portugués Francisco Dias Ferreira dos Santos — pionero del cine en Brasil —, se trasladó siendo niño a Pelotas (Rio Grande do Sul), donde realizó parte de su formación en un colegio jesuita. Estudió derecho sin concluirlo, ejerció el periodismo, militó políticamente (en su juventud en corrientes de extrema izquierda; más tarde en posiciones conservadoras), tradujo autores europeos para editoriales paulistas y dedicó progresivamente todo el tiempo libre a la filosofía.
No tuvo formación académica regular en filosofía. Aprendió por su cuenta — griego, latín, alemán, francés, italiano — y leyó sistemáticamente a los clásicos en el original. Esa condición de autodidacta erudito es central para entender su obra: ni totalmente fuera de la academia (pues leía todo y citaba extensamente), ni dentro de ella (pues nunca se sometió a los rituales universitarios de validación).
1.2 El ambiente intelectual
El Brasil de mediados del siglo XX vivía la instalación universitaria de la filosofía. La USP, fundada en 1934, había importado profesores franceses (Jean Maugüé, Martial Gueroult, después Gérard Lebrun) que fijaron un estilo: lectura cerrada de un autor, monografía histórica, rechazo de la ambición sistemática. Mário Ferreira hace exactamente lo contrario: produce filosofía en primera persona, a escala enciclopédica, rechazando la división académica del trabajo.
Esa contraposición explica en parte por qué su obra circuló paralelamente a la universidad — entre lectores autodidactas, círculos esotéricos, ciertos sectores católicos y, más tarde, entre los lectores formados por Olavo de Carvalho —, sin encontrar lugar en los programas oficiales.
2. La obra: alcance y organización
2.1 La Enciclopedia
La Enciclopedia de Ciencias Filosóficas y Sociales fue planeada en al menos 51 volúmenes, de los cuales unos 40 llegaron a publicarse en vida del autor. Incluye, entre otros:
- Filosofía y Cosmovisión (1952) — introducción general
- Tratado de Economía (3 volúmenes)
- Lógica y Dialéctica (varios volúmenes, incluyendo la Lógica Simbólica)
- Teoría del Conocimiento
- Análisis de los Temas Sociales
- Tratado de Sociología
- Filosofía de la Crisis
- El Hombre Ante el Infinito (Teología)
- Ontología y Cosmología
- Filosofía Concreta (3 volúmenes — la obra central)
- Filosofía Concreta de los Valores
- Métodos Lógicos y Dialécticos (3 volúmenes)
- Tratado de Esquematología
- Diccionario de Filosofía y Ciencias Culturales (4 volúmenes)
- Pitágoras y el Tema del Número
- Traducciones comentadas de Aristóteles (Órganon, partes de la Metafísica), Platón, Plotino (Enéadas), Boecio.
2.2 Las traducciones comentadas
Uno de los legados duraderos de Mário Ferreira son las traducciones comentadas de clásicos. Sus versiones del Órganon aristotélico, de las Enéadas de Plotino, de los diálogos platónicos venían acompañadas de extensos comentarios que reorganizaban el texto a la luz de su sistemática. Para generaciones de lectores brasileños sin griego, esas ediciones fueron la puerta de entrada a la filosofía clásica.
La calidad filológica varía: en algunos puntos es precisa; en otros, los comentarios extrapolan el texto. Pero la función pedagógica es innegable, y varias de esas traducciones siguen en circulación.
3. La Filosofía Concreta: doctrina central
3.1 Qué significa “concreta”
El nombre Filosofía Concreta se opone deliberadamente a la filosofía abstracta — aquella que parte de conceptos aislados y los manipula al margen de lo real. Para Mário Ferreira, lo “concreto” es, etimológicamente, el cum-crescere: aquello que creció junto, el ente en su totalidad de relaciones. La filosofía concreta busca, por tanto, no aislar el ente de su nexo, sino examinarlo en la trama de sus conexiones necesarias.
La inspiración es triple:
- Aristotélico-tomista: la ontología de la sustancia, acto y potencia, las cuatro causas.
- Pitagórica y neoplatónica: la estructura matemática de lo real, la doctrina del Uno, la jerarquía de planos.
- Dialéctica hegeliana (en clave propia): el pensamiento como movimiento que aprehende lo real en sus contradicciones internas.
3.2 Principios primeros
La Filosofía Concreta se propone establecer principios universales válidos a priori — verdades que no pueden negarse sin contradicción, y que estructuran toda la realidad. Entre ellos:
- Principio de identidad: lo que es, es lo que es.
- Principio de no contradicción: el ser no puede ser y no ser bajo el mismo aspecto.
- Principio de razón suficiente: todo lo que es tiene una razón de ser.
- Principio de finalidad: todo obrar tiende a un fin.
- Principio de participación: lo múltiple participa de lo uno; lo particular participa de lo universal.
- Principio de la analogía del ser: el ser no es unívoco (dicho del mismo modo de todo) ni equívoco (dicho por mero azar de homonimia), sino análogo (dicho proporcionalmente).
A partir de esos principios, Mário Ferreira intenta reconstruir las diversas regiones de lo real: cosmología, antropología, ética, sociología, economía, estética.
3.3 La teoría de las tensiones
Uno de los elementos más originales es la teoría de las tensiones: todo ente está constituido por pares de opuestos en tensión dinámica — finito/infinito, acto/potencia, unidad/multiplicidad, reposo/movimiento. No hay ente sin tensión, y la tensión no es desorden, sino la forma misma de la realidad. Resuena Heráclito (“la armonía de las tensiones opuestas”) y el pitagorismo, pero Mário Ferreira la desarrolla como categoría sistemática.
Esa teoría atraviesa toda la obra: la Filosofía de la Crisis la aplica a la historia; el Tratado de Economía, a las relaciones sociales; la Filosofía Concreta de los Valores, a la ética.
4. Lógica y dialéctica
Mário Ferreira dedicó al menos seis volúmenes a la lógica. Su proyecto es integrar:
- Lógica clásica aristotélica: silogística, categorías, principios.
- Lógica simbólica: notación formal moderna (Russell, Whitehead), tratada como continuación, no ruptura, de la lógica aristotélica.
- Dialéctica: tratada como lógica del movimiento, complementaria de la lógica formal (estática). La dialéctica no es la “lógica de la contradicción” en el sentido hegeliano radical, sino el estudio de las oposiciones reales que estructuran el pensamiento sobre el ente en mutación.
La Lógica y Dialéctica y los tres volúmenes de los Métodos Lógicos y Dialécticos son, hoy, raramente leídos — pero representan un intento serio de unificar lógica clásica, lógica simbólica y dialéctica en un solo cuerpo doctrinal. Este tipo de síntesis es inusual: la tradición analítica y la tradición continental dialéctica generalmente se ignoran.
5. Posición en la filosofía brasileña
5.1 Singularidad
La filosofía universitaria brasileña del siglo XX, formada por los franceses de la USP, privilegió la monografía histórica sobre un autor — Spinoza, Descartes, Kant — y desconfió de la síntesis sistemática. En ese paisaje, Mário Ferreira es una anomalía: pretende hacer filosofía en primera persona, en sistema completo, rechazando lo que considera la “minoría de edad” de la filosofía brasileña frente a la europea.
Otros nombres contemporáneos con pretensión similar son escasos: Vicente Ferreira da Silva (1916–1963), heideggeriano original; Miguel Reale (1910–2006), con la Teoría Tridimensional del Derecho; Stanislavs Ladusãns, en clave tomista. Ninguno alcanza el alcance enciclopédico de Mário Ferreira.
5.2 Recepción
La recepción universitaria fue escasa en vida del autor y marginal en la posguerra. Las razones son plurales:
- Estilo: la prosa de Mário Ferreira es densa, ramificada, a menudo programática, y cita extensamente sin aparato crítico riguroso. Para el patrón académico francés importado, parecía diletantismo.
- Contenido: la defensa explícita de la metafísica clásica y del pitagorismo desentonaba con el clima neopositivista y fenomenológico dominante.
- Posiciones políticas: el conservadurismo del autor maduro lo alejó de la intelligentsia paulista de izquierda.
- Independencia institucional: no era profesor universitario, no dirigía tesis, no formaba discípulos en sentido académico.
El redescubrimiento posterior — sobre todo a través de Olavo de Carvalho desde los años 1990 — volvió a poner a Mário Ferreira en circulación, pero en un contexto polémico que paradójicamente dificultó su evaluación serena.
6. Mérito filosófico
Independientemente de simpatías políticas o de valoraciones específicas, algunos méritos son objetivos:
- Alcance: pocos filósofos del siglo XX intentaron, en cualquier lengua, un sistema enciclopédico tan amplio. Comparaciones justas serían Nicolai Hartmann o Karl Jaspers — no filósofos menores.
- Erudición: dominio directo de griego y latín, lectura sistemática de los clásicos en el original, conocimiento de toda la tradición occidental, de las tradiciones orientales (vedánticas, taoístas) y de la matemática.
- Integración: el intento de articular lógica clásica, lógica simbólica y dialéctica es metodológicamente audaz.
- Pedagogía: las traducciones comentadas y los textos introductorios formaron lectores. Ese efecto es mensurable.
- Originalidad de la síntesis: la tríada aristotelismo + pitagorismo + dialéctica, articulada por la “teoría de las tensiones”, es una combinación inusual y productiva.
7. Límites y críticas legítimas
Con igual honestidad, hay que nombrar los límites:
- Ausencia de aparato crítico moderno: la obra cita extensamente, pero rara vez dialoga con la literatura secundaria del siglo XX. Estudios críticos sobre Aristóteles (Owen, Frede), Plotino (Hadot, Bréhier), Tomás (Gilson, Maritain) entran poco en el horizonte de Mário Ferreira.
- Pretensión a la demostración apodíctica: en varios momentos, Mário Ferreira presenta como “necesarias” tesis que son, más rigurosamente, opciones metafísicas defendibles pero no demostradas. La ambición de la Filosofía Concreta roza, en puntos, el dogmatismo sistemático.
- Falta de revisión filológica: al no haber sido editada académicamente, el corpus contiene repeticiones, contradicciones internas y dependencias oscuras de fuentes que requerirían ser mapeadas.
- Inflación enciclopédica: cincuenta volúmenes implican, necesariamente, partes más consistentes (la Filosofía Concreta, la Lógica, el Pitágoras) y partes más frágiles (algunos volúmenes sociológicos y económicos, que se notan datados).
- Recepción contaminada: en las últimas tres décadas, el nombre del autor ha sido reclutado para batallas culturales que poco tienen que ver con la obra. Ese uso polarizado dificulta la lectura serena.
8. Conclusión: por qué seguir leyéndolo
Mário Ferreira dos Santos es, junto con Vicente Ferreira da Silva, uno de los dos filósofos brasileños del siglo XX que intentaron pensamiento propio a mayor escala. No es, ni necesita serlo, un Heidegger o un Whitehead. Es lo que es: un sistematizador erudito, un profesor implícito de toda una generación, un eslabón entre la escolástica tardía y el pensamiento brasileño contemporáneo.
Leerlo hoy exige dos disposiciones: rigor académico, para no tomar como demostrado lo que es tesis; y simpatía histórica, para reconocer que un proyecto sistemático, aunque imperfecto, es raro y merece examen en sus propios términos.
Quien quiera entrar en la obra puede comenzar por tres puertas:
- La Sabiduría de los Principios — exposición breve de la Filosofía Concreta en clave introductoria.
- Pitágoras y el Tema del Número — síntesis de una de sus grandes pasiones filosóficas, con erudición clásica accesible.
- Tratado de Esquematología — quizá el libro más original del conjunto, sobre la estructura formal del pensamiento.
Para quien trabaja con Aristóteles o con la tradición perenne, leer a Mário Ferreira junto con lecturas contemporáneas como las de Olavo de Carvalho — sin confundir a los dos autores ni jerarquizarlos de modo apresurado — permite mapear una tradición brasileña de lectura clásica que hoy merece examen universitario serio.