La epistemología (del griego epistēmē, “conocimiento”, y logos, “discurso”) es la rama de la filosofía que investiga la naturaleza, las fuentes, la estructura y los límites del conocimiento. Sus preguntas centrales parecen sencillas: ¿qué es saber algo? ¿Cómo sabemos lo que sabemos? ¿Podemos estar seguros de que sabemos algo? Sin embargo, cada una de ellas se despliega en debates técnicos que ocupan a la filosofía desde Platón hasta la producción analítica contemporánea.

Este artículo ofrece un panorama de los grandes problemas y posiciones del área. Algunos temas ya cuentan con un tratamiento propio en este sitio y aquí solo se sintetizan, con remisión a los artículos correspondientes: el problema de Gettier, el escepticismo, la distinción a priori/a posteriori, el cogito, la oposición doxa/episteme y las teorías de la verdad. Para la entrada general, véase epistemología en el glosario.


1. ¿Qué es conocer? El análisis tripartito

1.1 Platón: Menón y Teeteto

La tradición suele atribuir a Platón la definición del conocimiento como creencia verdadera justificada (en inglés, justified true belief, JTB). La atribución es una simplificación. En el Menón (97a–98a), Sócrates sostiene que la opinión verdadera (alēthēs doxa) puede guiar la acción tan bien como el conocimiento, pero es inestable, como las estatuas de Dédalo, que huyen si no se las ata; se convierte en conocimiento (epistēmē) cuando se la “ata” mediante un razonamiento sobre la causa (aitias logismos). En el Teeteto (201c–210a), el diálogo examina la propuesta de que el conocimiento sea opinión verdadera acompañada de un logos (“explicación”, “razón”, “definición”), analiza tres sentidos posibles de logos y termina en aporía, sin respaldar la definición. La relación entre estos pasajes y la doctrina de la doxa y la episteme se discute en un artículo aparte; el pensador está en Platón.

1.2 La definición estándar

En la epistemología analítica del siglo XX, la definición se convirtió en el punto de partida convencional: S sabe que p si y solo si (i) p es verdadera, (ii) S cree que p y (iii) S está justificado al creer que p. La condición de verdad distingue el conocimiento de la mera convicción; la de creencia, de una verdad que el sujeto ni siquiera acepta; la de justificación, de una conjetura afortunada. En 1963, Edmund Gettier mostró que las tres condiciones, tomadas en conjunto, no parecen suficientes. Las reacciones (condiciones antisuerte, teorías causales, tracking, safety, virtud, knowledge-first) se detallan en el artículo sobre el problema de Gettier y organizan buena parte de lo que sigue.

1.3 Tipos de conocimiento

Se distingue tradicionalmente el conocimiento proposicional (saber que), objeto principal del área, del saber cómo (knowing how), ligado a habilidades, y del conocimiento por familiaridad (knowledge by acquaintance), expresión de Bertrand Russell para el contacto directo con objetos, en oposición al conocimiento por descripción. La tesis intelectualista de que el saber cómo se reduce a saber proposicional fue defendida por Jason Stanley y Timothy Williamson en “Knowing How” (2001) y sigue en disputa.


2. Fuentes del conocimiento

Preguntar por las fuentes es preguntar de dónde proceden las creencias que pueden constituir conocimiento. La lista habitual incluye:

  • Percepción: la fuente más evidente del conocimiento empírico, pero sujeta a ilusiones, alucinaciones y a la pregunta de cómo puede la experiencia justificar creencias.
  • Razón (intuición racional y razonamiento): fuente del conocimiento matemático y lógico y, para los racionalistas, de verdades metafísicas. Su relación con la experiencia es el tema de la distinción a priori/a posteriori.
  • Memoria: conserva el conocimiento adquirido; sin ella, el razonamiento y la inferencia serían imposibles, pues dependen de premisas retenidas.
  • Introspección (conciencia de los propios estados mentales), cuya autoridad fue central en Descartes.
  • Testimonio: gran parte de lo que sabemos (historia, geografía, ciencia) depende de lo que otros nos dicen. Se retoma en la sección sobre epistemología social.

Una cuestión distinta es si estas fuentes son generadoras de conocimiento o solo transmisoras: la memoria y el testimonio, por ejemplo, suelen verse como conservadores o transmisores de un conocimiento ya existente, y no como productores de él.


3. Racionalismo y empirismo

El debate moderno sobre el origen del conocimiento se polarizó en dos familias de doctrinas. Véanse también las entradas racionalismo y empirismo.

Racionalismo. Para Descartes, Spinoza y Leibniz, la razón es fuente privilegiada (para algunos, la principal) de conocimiento, y hay verdades accesibles con independencia de la experiencia sensible. En las Meditaciones metafísicas (1641), Descartes busca un punto de certeza indubitable (el cogito) desde el cual reconstruir el saber. En los Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano (redactados hacia 1704 y publicados póstumamente en 1765), Leibniz responde a Locke defendiendo la existencia de ideas y verdades virtualmente innatas.

Empirismo. Locke (Ensayo sobre el entendimiento humano, 1689), Berkeley y Hume sostienen que el contenido de nuestras ideas deriva de la experiencia. En Hume, esta tesis conduce a conclusiones escépticas sobre la causalidad y la inducción, estudiadas en este artículo.

Kant. En la Crítica de la razón pura (1781; 2.ª ed. 1787), Kant propone una mediación: todo conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo deriva de ella, pues el sujeto aporta formas de la sensibilidad (espacio y tiempo) y categorías del entendimiento. Los conceptos sin intuición están vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas. El precio de la síntesis es la distinción entre fenómeno y cosa en sí.

La oposición es, en parte, una simplificación didáctica: Locke acepta el conocimiento intuitivo y demostrativo; Descartes admite la experiencia en la física. El debate sobrevive, bajo otras formas, en las discusiones contemporáneas sobre el innatismo, lo a priori y el estatuto de la intuición como evidencia.


4. La estructura de la justificación: fundacionismo, coherentismo y fundherentismo

4.1 El regreso de la justificación

Si una creencia se justifica por otra, y esta por otra más, ¿qué impide un regreso infinito? El problema se remonta al trilema de Agripa, transmitido por Sexto Empírico en los Esbozos pirrónicos (I, 164–177): la justificación parece conducir a un regreso infinito, a un círculo o a una premisa arbitraria (dogma). Cada respuesta clásica de la epistemología corresponde a una manera de aceptar una de estas ramas: el escepticismo lo toma como razón para suspender el juicio; el fundacionismo acepta un punto de detención; el coherentismo acepta, de forma sofisticada, un patrón circular u holista; el infinitismo (defendido por Peter Klein) acepta el regreso.

4.2 Fundacionismo

Para el fundacionismo, existen creencias básicas, justificadas sin depender de otras creencias, que sostienen el resto del edificio. Descartes es el paradigma clásico, con el cogito y las ideas claras y distintas. Las variantes contemporáneas difieren en lo que cuenta como creencia básica: el fundacionismo clásico exige infalibilidad o incorregibilidad (creencias sobre el contenido inmediato de la conciencia); las versiones moderadas aceptan creencias perceptivas falibles, pero prima facie justificadas, en la línea de autores como Roderick Chisholm.

La principal objeción es el ataque de Wilfrid Sellars al “Mito de lo Dado” en “Empiricism and the Philosophy of Mind” (1956): si el dato sensorial justifica creencias, debe tener contenido proposicional y, por tanto, ya presupone conceptos y otras creencias; si no tiene contenido proposicional, no puede justificar. Los intentos de respuesta procuran mostrar que la experiencia puede justificar sin ser ella misma una creencia.

4.3 Coherentismo

Para el coherentismo, la justificación no fluye desde una base, sino de la relación de coherencia entre creencias: un sistema coherente sostiene a cada uno de sus miembros. La imagen asociada es la del barco de Otto Neurath, reconstruido en alta mar, tabla por tabla, sin dique seco. Entre los defensores más conocidos están Laurence BonJour (en The Structure of Empirical Knowledge, 1985, obra que él mismo abandonó después en favor de una posición fundacionista) y Keith Lehrer. Donald Davidson formuló una teoría coherentista de la verdad y del conocimiento en el ensayo “A Coherence Theory of Truth and Knowledge” (1983), donde sostiene que la creencia es esencialmente verdadera en su mayor parte. Sobre el coherentismo como teoría de la verdad, y no de la justificación, véase el artículo sobre la verdad.

Dos objeciones recurrentes: el problema del aislamiento (un sistema perfectamente coherente puede estar totalmente desligado del mundo, como una novela bien construida) y la acusación de circularidad.

4.4 Fundherentismo (Susan Haack)

En Evidence and Inquiry: Towards Reconstruction in Epistemology (1993), Susan Haack propone el fundherentismo (“fundacionherentismo”), que procura combinar lo aceptable de cada posición. Haack recurre a la analogía del crucigrama: las pistas corresponden a la experiencia (el factor “fundacionista”, pues la evidencia experiencial es relevante para la justificación sin exigir creencias básicas inmunes a la revisión), y el encaje mutuo de las entradas cruzadas corresponde al apoyo mutuo entre creencias (el factor “coherentista”). La justificación admite grados y depende tanto de la evidencia experiencial como de la integración entre creencias.


5. Internalismo y externalismo

Una segunda división atraviesa la anterior: ¿debe ser accesible para el sujeto lo que hace justificada una creencia?

Internalismo. Los factores justificadores son internos a la perspectiva del sujeto, accesibles por reflexión. Está ligado a la idea deontológica de que justificar es cumplir deberes epistémicos (lo que se debe creer, dada la evidencia). El internalismo recoge la intuición de que dos sujetos con la misma evidencia y la misma perspectiva deberían tener el mismo estatus epistémico.

Externalismo. Factores como la relación causal con el mundo o la fiabilidad del proceso formador de creencias pueden justificar aunque el sujeto no tenga acceso a ellos. El representante más influyente es Alvin Goldman: en “A Causal Theory of Knowing” (1967) propuso una condición causal para el conocimiento y, en “What Is Justified Belief?” (1979), el fiabilismo de procesos (process reliabilism): una creencia está justificada si la produce un proceso cognitivo fiable, es decir, que tiende a generar creencias verdaderas. Reformulaciones posteriores, en Epistemology and Cognition (1986), refinaron la propuesta.

Objeciones. Contra el fiabilismo se plantea el argumento del nuevo genio maligno (asociado a Keith Lehrer y Stewart Cohen, 1983): un sujeto sistemáticamente engañado por un genio maligno, pero epistémicamente irreprochable, parece justificado aunque sus procesos sean poco fiables. También el caso del clarividente Norman, de BonJour (1980): alguien cree con fiabilidad en hechos remotos mediante una facultad de la que no tiene evidencia, y parece irracional al aceptarlos. Y el problema de la generalidad: ¿cuál es el tipo relevante de proceso? Los externalistas responden distinguiendo justificación (a menudo ligada, a su juicio, a la fiabilidad) de racionalidad o responsabilidad epistémica.

Las posiciones mixtas y la distinción entre accesibilismo y mentalismo (la justificación supervendría a los estados mentales del sujeto, sean o no accesibles) completan el mapa.


6. Escepticismo y contextualismo

El escepticismo es la posición según la cual no tenemos conocimiento, o no tenemos justificación, en un área de investigación. Del pirronismo antiguo (Pirrón, Sexto Empírico) a los argumentos cartesianos del sueño y del genio maligno en las Meditaciones (1641), el escepticismo funciona como un desafío que las teorías del conocimiento deben responder. Véanse también Montaigne y la entrada escepticismo.

En la epistemología contemporánea, el escepticismo suele formularse mediante el principio de clausura: si sé que p y sé que p implica q, entonces estoy en posición de saber q. Dado esto, si sé que tengo manos, debo saber que no soy un cerebro en una cubeta (escenario popularizado por Hilary Putnam en Reason, Truth and History, 1981); como no puedo descartar el escenario escéptico, no sé que tengo manos.

Las respuestas clásicas:

  • Mooreanismo. G. E. Moore, en “A Defence of Common Sense” (1925) y “Proof of an External World” (1939), sostiene que es más cierto que tenemos manos que cualquiera de las premisas escépticas, de modo que el argumento debe invertirse. Véase G.E. Moore.
  • Negación de la clausura. Fred Dretske, en “Epistemic Operators” (1970), y Robert Nozick, en Philosophical Explanations (1981), rechazan el principio en ciertos casos.
  • Contextualismo. Stewart Cohen, Keith DeRose (por ejemplo, “Solving the Skeptical Problem”, 1995) y David Lewis (“Elusive Knowledge”, 1996) sostienen que las condiciones de verdad de “S sabe que p” varían según el contexto de quien atribuye conocimiento: en contextos cotidianos el estándar es bajo y la atribución es verdadera; en contextos filosóficos, donde las posibilidades escépticas se vuelven salientes, el estándar sube y la atribución resulta falsa. El escepticismo sería así correcto en el contexto escéptico e inocuo fuera de él. Entre las críticas figuran que el contextualismo elude el problema en lugar de resolverlo y que la semántica de “sabe” sería inusualmente inestable. Las alternativas incluyen el invariantismo sensible al sujeto (John Hawthorne, Jason Stanley), para el cual lo que varía son los intereses prácticos del sujeto y no el contexto del atribuidor.
  • Wittgenstein. En Sobre la certeza (publicado póstumamente en 1969), Wittgenstein sugiere que ciertas proposiciones funcionan como “bisagras” que no son objeto de duda ni de justificación, porque sostienen la práctica misma de dudar y justificar.

7. Epistemología de la virtud

La epistemología de la virtud desplaza el foco de la creencia aislada hacia las facultades y los rasgos del agente cognitivo, por analogía con la ética de las virtudes. Hay dos vertientes principales.

Fiabilismo de virtudes (virtue reliabilism). Ernest Sosa, a partir de “The Raft and the Pyramid” (1980) y de los ensayos reunidos en Knowledge in Perspective (1991), sostiene que el conocimiento es creencia verdadera que manifiesta una competencia (virtud intelectual) del sujeto. En A Virtue Epistemology (2007) distingue el conocimiento animal (creencia apta, verdadera gracias a la competencia, sin perspectiva reflexiva) del conocimiento reflexivo (en el que el sujeto, además, evalúa la aptitud de su propia creencia). La creencia es, en esta línea, una actuación que puede evaluarse como certera, hábil y apta.

Responsabilismo de virtudes (virtue responsibilism). Linda Zagzebski, en Virtues of the Mind (1996), toma como modelo las virtudes de carácter de la ética aristotélica: apertura de espíritu, coraje intelectual, humildad intelectual, honestidad. Define el conocimiento como un estado cognitivo de contacto con la realidad que resulta de actos de virtud intelectual. En “The Inescapability of Gettier Problems” (1994) sostuvo que cualquier teoría que mantenga la justificación lógicamente independiente de la verdad está expuesta a casos tipo Gettier, y lo usó para motivar una explicación basada en la virtud. Cf. el artículo sobre Gettier.

Un punto común a ambas vertientes es el valor del conocimiento: ¿por qué sería el conocimiento más valioso que la mera creencia verdadera? El problema se remonta al Menón y es uno de los motores de la epistemología de la virtud.


8. Epistemología naturalizada

En “Epistemology Naturalized” (1969), W. V. O. Quine propone abandonar el proyecto cartesiano de una “filosofía primera” que justificaría el conocimiento científico a partir de bases anteriores a él. Tras el fracaso del programa de reducir enunciados sobre el mundo a términos de datos sensoriales (el proyecto de Carnap en el Aufbau, 1928), Quine sugiere que la epistemología debe convertirse en un capítulo de la psicología empírica: estudiar cómo los seres humanos pasan, de hecho, de estímulos sensoriales a teorías sobre el mundo. El conocimiento humano se concibe como un todo en el que ningún enunciado está a salvo de la revisión, tesis asociada al holismo de “Two Dogmas of Empiricism” (1951).

La principal objeción, formulada por Jaegwon Kim (1988), es que el abandono de la justificación normativa elimina lo propio de la epistemología: sin normas, no habría distinción entre creencia bien fundada y creencia mal fundada. Quine respondió, en escritos posteriores, que la normatividad subsiste como una tecnología de la búsqueda de la verdad, interna a la ciencia. La relación del proyecto con la filosofía de la ciencia se trata en otro artículo; el pragmatismo es, a su vez, otra raíz del naturalismo epistemológico (pragmatismo).

La herencia del naturalismo incluye el fiabilismo de Goldman y la epistemología experimental, que somete a prueba empírica las intuiciones sobre casos de conocimiento, incluidos los casos Gettier, con resultados que sugieren variación entre culturas y grupos, hallazgos aún debatidos.


9. Epistemología social y testimonio

La epistemología tradicional trataba al sujeto cognoscente como un individuo aislado. La epistemología social parte de la constatación de que el conocimiento se adquiere, se distribuye y se evalúa, en gran medida, socialmente.

Testimonio. ¿Puede el testimonio ser una fuente básica de justificación? Para el reduccionismo, asociado a Hume (Investigación sobre el entendimiento humano, sección X), la confianza en el testimonio debe justificarse a su vez con evidencia independiente de que los informantes son en general fiables. Para el antirreduccionismo, de inspiración en Thomas Reid (Inquiry into the Human Mind, 1764), tenemos una disposición natural a aceptar lo que se nos dice, y esta es prima facie justificada en ausencia de razones en contra. Testimony (1992), de C. A. J. Coady, es obra de referencia en la defensa del antirreduccionismo.

Epistemología social de Goldman. En Knowledge in a Social World (1999), Alvin Goldman evalúa prácticas sociales (comunicación, instituciones, medios, derecho) por sus efectos sobre la verdad de las creencias, un enfoque “veritista”.

Desacuerdo entre pares. Si alguien tan informado e inteligente como yo discrepa de mí, ¿debo revisar mi creencia? Las respuestas van del “conciliacionismo” (reducir la confianza) a la posición de que es posible mantener la creencia original bajo ciertas condiciones.

Injusticia epistémica. Miranda Fricker, en Epistemic Injustice: Power and the Ethics of Knowing (2007), identifica la injusticia testimonial (credibilidad reducida por prejuicio de identidad) y la injusticia hermenéutica (falta de recursos interpretativos colectivos para hacer inteligible una experiencia social), vinculando la epistemología con la ética y la política. La discusión dialoga con la tradición crítica sobre saber y poder, por ejemplo en Foucault.


10. Balance

El panorama muestra que la epistemología no ofrece consenso sobre el análisis del conocimiento. En síntesis:

ProblemaPosiciones principales
Naturaleza del conocimientoJTB y sus revisiones; knowledge-first
Fuentespercepción, razón, memoria, introspección, testimonio
Origenracionalismo, empirismo, síntesis kantiana
Estructura de la justificaciónfundacionismo, coherentismo, fundherentismo, infinitismo
Naturaleza de la justificacióninternalismo, externalismo (fiabilismo)
Escepticismomooreanismo, negación de la clausura, contextualismo, invariantismo sensible al sujeto
Enfoquevirtud (Sosa, Zagzebski), naturalismo (Quine), social (Goldman, Fricker)

Lo que estas posiciones comparten es el reconocimiento de que el conocimiento es un bien cognitivo que implica verdad, y de que la pregunta por lo que lo hace posible y legítimo es inseparable de las preguntas sobre la mente, el lenguaje y la sociedad. Para continuar, los lectores pueden consultar los artículos sobre la verdad, la lógica y la filosofía del lenguaje.


Referencias

  • Platón, Menón (97a–98a); Teeteto (201c–210a).
  • Sexto Empírico, Esbozos pirrónicos, I, 164–177 (modos de Agripa).
  • René Descartes, Meditaciones metafísicas (1641).
  • John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano (1689).
  • Gottfried W. Leibniz, Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano (composición c. 1704; publ. 1765).
  • Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (1781; 2.ª ed. 1787).
  • Edmund Gettier, “Is Justified True Belief Knowledge?”, Analysis 23, 1963, pp. 121–123.
  • Alvin Goldman, “A Causal Theory of Knowing”, Journal of Philosophy, 1967; “What Is Justified Belief?”, 1979; Epistemology and Cognition (1986); Knowledge in a Social World (1999).
  • Wilfrid Sellars, “Empiricism and the Philosophy of Mind” (1956).
  • W. V. O. Quine, “Epistemology Naturalized”, en Ontological Relativity and Other Essays (1969).
  • Susan Haack, Evidence and Inquiry: Towards Reconstruction in Epistemology (1993).
  • Laurence BonJour, The Structure of Empirical Knowledge (1985).
  • Ernest Sosa, Knowledge in Perspective (1991); A Virtue Epistemology (2007).
  • Linda Zagzebski, Virtues of the Mind (1996).
  • David Lewis, “Elusive Knowledge”, Australasian Journal of Philosophy, 1996.
  • Keith DeRose, “Solving the Skeptical Problem”, Philosophical Review, 1995.
  • Timothy Williamson, Knowledge and its Limits (2000).
  • C. A. J. Coady, Testimony: A Philosophical Study (1992).
  • Miranda Fricker, Epistemic Injustice: Power and the Ethics of Knowing (2007).
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy, entradas “Epistemology” y “Virtue Epistemology”.

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