¿Por qué tanta gente, en una época de libertad sin precedentes, enferma de agotamiento, depresión y ansiedad? La respuesta más influyente de la filosofía reciente viene de Byung-Chul Han (n. 1959), filósofo surcoreano radicado en Alemania, autor de una serie de libros cortos y aforísticos que se han convertido en un fenómeno editorial mundial. Su tesis central es desconcertante: no enfermamos por exceso de represión, sino por exceso de positividad — por la compulsión de poder, producir y rendir que dirigimos contra nosotros mismos. Este artículo reconstruye ese diagnóstico.
1. De la sociedad disciplinaria a la sociedad del rendimiento
Han parte de Michel Foucault para alejarse de él. La sociedad disciplinaria que Foucault describió — la de los hospitales, las cárceles, los cuarteles y las fábricas — operaba por la negatividad: por la prohibición, por el “no puedes”, por el confinamiento de cuerpos obedientes. Su sujeto era el sujeto de obediencia (Gehorsamssubjekt).
Esa sociedad, argumenta Han, ya no es la nuestra. Vivimos en una sociedad del rendimiento (Leistungsgesellschaft), regida no por el “debes”, sino por el “puedes” — el “Yes, we can”. Los verbos modales han cambiado: donde había prohibición, hay ahora proyecto, iniciativa, motivación. A primera vista esto parece liberación. Pero, para Han, es una trampa: al sustituir la coerción externa por la autodeterminación, la sociedad del rendimiento no ha abolido la dominación — solo la ha interiorizado.
2. El sujeto de rendimiento y la autoexplotación
El nuevo sujeto es el sujeto de rendimiento (Leistungssubjekt): un emprendedor de sí mismo, a la vez patrón y empleado. Ya no hay un amo externo que lo explote; se explota a sí mismo — y lo hace con tanta mayor eficacia cuanto más voluntaria y placentera parece la explotación. No hay contra quién rebelarse, porque el explotador y el explotado son la misma persona.
Aquí está la inversión decisiva: la libertad se vuelve coacción. El imperativo de realizar todo nuestro potencial, de optimizar el rendimiento sin límite, no tiene techo — siempre se puede más. El resultado no es la plenitud prometida, sino el colapso. La autoexplotación sin fronteras conduce al agotamiento.
3. La sociedad del cansancio: patologías de la positividad
En el libro que lo dio a conocer, La sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft, 2010), Han propone que cada época tiene sus enfermedades paradigmáticas. La era disciplinaria e “inmunológica” estaba marcada por enfermedades de la negatividad — la infección, el ataque de un agente externo y extraño. La nuestra está marcada por enfermedades de la positividad — depresión, burnout, trastorno por déficit de atención, agotamiento. No las causa un enemigo de fuera, sino un exceso de lo mismo: demasiada positividad, demasiado estímulo, demasiado sí.
El sistema inmunológico, observa Han, reacciona ante lo extraño (la negatividad del otro). Pero la violencia de la positividad no es viral ni inmunológica: es una violencia de la saturación, del exceso, de la superproducción. No invade el sistema — lo atasca y lo agota.
4. Transparencia y psicopolítica
Han extiende el diagnóstico a la esfera digital y política. En La sociedad de la transparencia (Transparenzgesellschaft, 2012), critica el culto contemporáneo a la transparencia: la exigencia de visibilidad y exposición totales corroe la confianza, el secreto, la distancia y la singularidad. Todo debe volverse información expuesta — y lo que se presenta como apertura democrática es, para Han, una forma de control que nivela y expone.
En Psicopolítica (Psychopolitik, 2014), describe la forma específica de poder del neoliberalismo. Si la biopolítica foucaultiana administraba los cuerpos de las poblaciones, la psicopolítica se instala en el interior del sujeto: modula afectos, deseos y datos. Con el Big Data, el poder ya no necesita reprimir — basta con seducir. Es un poder inteligente (smart power), amable y permisivo, que no dice “no” sino “dale me gusta”, “comparte”, “realízate”. El sujeto no se siente dominado; se siente libre — y es justamente por eso que la dominación es más total.
5. La agonía del Eros y la expulsión del Otro
Hay una dimensión erótica y relacional en este diagnóstico. En La agonía del Eros (Agonie des Eros, 2012) y La expulsión de lo distinto (Die Austreibung des Anderen, 2016), Han argumenta que la sociedad del rendimiento — narcisista y vuelta hacia lo mismo — disuelve la experiencia del Otro. El amor exige la negatividad del otro — su alteridad irreductible, que escapa a mi control y me descentra. Pero una cultura que todo lo positiva, consume y optimiza no soporta esa negatividad: convierte al otro en objeto de consumo, en espejo del yo. El resultado es un empobrecimiento de la experiencia amorosa, del deseo y del pensamiento, que también exige el roce con lo que le es extraño.
6. La cura posible: la vita contemplativa
Contra esa hipertrofia de la acción, Han rehabilita — explícitamente a partir de Hannah Arendt — la vida contemplativa. En Vita contemplativa (2022) y en sus escritos sobre el tiempo, defiende el ocio, la quietud, la demora y el “no hacer” como resistencia al frenesí del rendimiento. El cansancio profundo, sugiere en un gesto paradójico, puede ser también reconciliador: un cansancio que no aísla, sino que reabre la atención al mundo y al otro. La contemplación no es una improductividad que corregir — es la condición de una experiencia plena que la aceleración permanente nos arrebata.
7. Críticas
La obra de Han es tan leída como contestada. Se acusa a su estilo aforístico y ensayístico de ser repetitivo — los mismos diagnósticos retornan de libro en libro — y de carecer de fundamentación empírica: las grandes tesis sobre “la época” se afirman más que se demuestran. Hay quien ve en él un conservadurismo nostálgico, una melancolía por la negatividad, el secreto y la distancia de un mundo pre-digital. Y su lectura de Foucault es discutida: los críticos argumentan que la sociedad disciplinaria y la del rendimiento coexisten, en vez de sucederse. Aun así, pocos niegan el poder de su diagnóstico: Han le dio nombre a un malestar difuso y profundamente reconocible de la vida contemporánea.
Lecturas esenciales
- Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft, 2010).
- Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia (2012); La agonía del Eros (2012).
- Byung-Chul Han, Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2014).
- Byung-Chul Han, La expulsión de lo distinto (2016); Vita contemplativa (2022).
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